Los obispos llaman a un pacto de Estado sobre vivienda: «No es un privilegio, sino un derecho»

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española, César García Magán, manifestó este jueves en rueda de prensa en Madrid que, a su juicio, es necesario un pacto de Estado sobre vivienda que permita una «acción» de las administraciones que dé soluciones y garantice «a todos» una salida. «Es un problema social y requiere altura de miras», dijo Magán. A preguntas de los periodistas, sobre la acampada en Sol, el secretario general expresó varias ideas. Por un lado, que la reivindicación de derechos «siempre está bien», por otro, que esto hay que conjugarlo con los derechos de otros, entre los que citó a los vecinos y a los comerciantes y, por último, que la protesta debe ejercerse sin violencia, en referencia a lo sucedido con Vito Quiles, que fue expulsado de la acampada.
García Magán también expuso de nuevo, a preguntas de los medios, la doctrina tradicional de la Iglesia Católica sobre el aborto y la eutanasia, que rechaza, y defendió en la rueda de prensa la actuación de la Iglesia en España ante los casos de pederastia. García Magán negó que el papa les hubiera reprochado su actitud cuando visitó España hace unos meses.
Estas fueron parte de las palabras entonces que dirigió el pontífice a los obispos sobre la pederastia, contenidas en un discurso más amplio, en el que también trató otros temas con los representantes de la Iglesia: «Ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado. […] Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación».
Sobre vivienda, García Magán celebró las palabras del papa sobre el desahucio de Maricarmen —entre otras cosas, León XIV se preguntó que cuál era «el problema en el sistema que permite que una anciana, además con discapacidad, sea echada de su casa»— y manifestó: «Reaccionamos solo en un momento de emergencia, pero hay que ver la causa sistémica. No es bueno politizar el caso. Alzar la mirada significa poner sobre la mesa el grave problema de la vivienda, que no es un privilegio, sino un derecho. [Es necesaria] una política de Estado que vaya más de ese partidismo o esa división que permita que después de una legítima alternancia política se mantenga una acción del Estado para solucionar y garantizar a todos [una solución]».
«No es solo el caso de Doña Maricarmen. Hay cantidad de desahucios —agregó— en otras Comunidades Autónomas, más que en esta en que se ha producido, y no es solamente esta anciana, un caso lamentable de una persona de 87 años, sino que también es un problema para tantos jóvenes que lo experimentan y no encuentran acceso digno a la vivienda, una cuestión en la que otras generaciones sí tuvo una oportunidad. Es un problema social y requiere altura de miras, y un compromiso de todos los implicados en la gobernanza para ofrecer a ese servicio a todos los ciudadanos. Y no es un problema solo de España».
Luego, agregó: «Compartimos la preocupación de Cáritas por los decretos en el perfil que hemos dicho: no hacer un parche para un problema, sino [tener] una altura de miras y hacer una reflexión general sobre la política de vivienda de la que carece este país. Constatamos todos la falta de vivienda, se hacen promesas pero luego no se llevan a cabo. Esto requiere un pacto de Estado».
Sobre la acampada en Sol, primero dijo García Magán, tras la reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal: «De la acampada, no hemos hablado». Y después, tras la insistencia de los medios, expresó: «La reivindicación de derechos está siempre bien y es bueno. Una democracia no lo es solo porque se vote cada cuatro años, eso ocurre también en los regímenes totalitarios y ya ven [para lo que vale]. También hay que conjugar derechos, [los de los acampados] con los de los vecinos y de los comerciantes y sobre todo con la exclusión de la violencia. Algún episodio creo que ha habido».
«He visto algún vídeo por internet y algún episodio ha habido, a algún colega de ustedes le han destrozado la cámara, que es algo valioso, que no es que valga un euro», añadió al respecto de lo sucedido con Quiles.
Sobre este tema, cerró Magán de este modo: «Ni animamos ni desanimamos a la acampada, cada uno sabrá lo que tiene que hacer. El derecho de manifestación es un derecho democrático y hay que conjugarlo con otros derechos y toda violencia hay que excluirla. Cuando uno la usa, ha perdido la razón de su postura».
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