Los votantes de izquierdas se sitúan cada vez más a la izquierda en una España que gira a la derecha

El PSOE pierde dos puntos respecto al barómetro del CIS de julio, en un septiembre marcado por la crisis humanitaria, política y social de Ceuta. Pedro Sánchez lograría un 31% de los votos en unas hipotéticas elecciones generales, frente al 33% que le otorgaba en julio el barómetro del CIS. El PP se quedaría con el 25,5%, subiendo medio punto con respecto a la encuesta previa al período estival. La brecha entre bloques es de dos puntos, todo ello según el mismo barómetro. Este dato se ha colado en tertulias y titulares a las puertas del próximo ciclo electoral. La otra cifra que ha pasado más bien desapercibida es la del movimiento que experimentan -según la misma encuesta- los votantes hacia posiciones cada vez más escoradas a la izquierda (y también a la derecha).
El CIS formula la pregunta de la siguiente manera: «En general, cuando se habla de política se utilizan normalmente las expresiones izquierda y derecha. Situándonos en una escala que va del 1 al 10, en la que 1 significa lo más a la izquierda y 10 lo más a la derecha, ¿dónde se colocaría usted?». Las respuestas son -cuando menos- interesantes. El 24,7% de los encuestados se ubica en las dos casillas más pegadas a la izquierda, siendo esta la opción preferida para quienes se dicen progresistas. El 19,8% se decanta por colocarse entre el 3 y el 4, posiciones que «tradicionalmente» caracterizaban al PSOE. Y el 20,5% se queda en el centroizquierda (5). El porcentaje de personas que se perciben como de izquierda radical ha crecido dos puntos con respecto al barómetro de julio (22,6%). Los datos son también superiores a los del verano de 2023, cuando se celebraron las últimas elecciones generales (18,7%).
El desplazamiento hacia los extremos es algo que también se puede apreciar al otro lado del tablero político. El 9,4% de los votantes se situaba lo más a la derecha posible en la misma escala del 1 al 10, según el barómetro de septiembre del CIS. El 14,1% se decantaba por un punto intermedio entre las posiciones 7 y 8. Y solo el 6,3% optaba por quedarse en el centroderecha. Los porcentajes eran similares el pasado mes de julio, pero los puestos ultra han crecido a partir de 2019, coincidiendo con la entrada de Vox en el Congreso. ¿España es más de izquierdas o más de derechas que hace unos años? ¿Qué factores explican este movimiento hacia los polos en ambos flancos de la pizarra? ¿Cómo se traduce esto en votos?
La polarización y las dudas sobre la muestra del CIS
El 24,7% de los encuestados se sitúa en las posiciones 1 y 2 de la escala ideológica del CIS, las más próximas al extremo izquierdo. En la encuesta de septiembre es la categoría ideológica más numerosa entre la ciudadanía, si dividimos las posiciones 5 y 6 de la tabla en centroderecha y centroizquierda. Este es el dato más elevado desde 1982. El anterior pico se alcanzó en octubre de 2025. El segmento ideológico no llegó a superar los dos dígitos hasta 2015, coincidiendo con la entrada de Podemos en el Congreso. ¿España es ahora más progresista que nunca? La respuesta parece –a priori- negativa y tiene una de sus explicaciones en la forma en la que plantea las encuestas el CIS. «Las muestras están cada vez más sesgadas hacia la izquierda e incorporan cada vez a más votantes del PSOE. Esto se refleja en la intención de voto, pero también en la valoración de los líderes y en las preferencias para ocupar la presidencia del Gobierno«, responde Paco Camas, sociólogo y director de investigación de opinión pública en Ipsos España.
«Los datos que apuntan a un cambio no son del todo reales, responden en buena medida a la composición de la muestra en el sentido de que los encuestadores necesitan ahora muchos más intentos que hace unos años para conseguir cada respuesta. Y los [ciudadanos] que acaban respondiendo, son los que están más posicionados en los extremos y no en el centro, fundamentalmente los votantes del PSOE. El CIS luego no corrige -lo suficiente- los datos brutos y por eso los resultados suelen favorecer a las izquierdas», insiste Luis Miller, sociólogo e investigador titular en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC. Eva Anduiza, catedrática de Ciencias Políticas en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), pone el foco además en los «cambios metodológicos del modo de administración de la encuesta», que dejó de ser presencial en 2020. «La muestra telefónica incorpora a muchas más personas con estudios universitarios, que suelen ubicarse más y en posiciones más extremas», desliza la profesora.
La segunda de las causas que identifican los expertos consultados por Público es la de la polarización que arrastra España. «Los desplazamientos que vemos hacia ambos polos también son uno de los efectos de la polarización. Los encuestados que se perciben como de izquierdas o de derechas se sitúan cada vez más a la izquierda y más a la derecha. El centro ha perdido todo su prestigio», defiende Luis Miller. «Lo que vemos está estrechamente relacionado con el clima de polarización que se vive en la política desde hace diez años: no solo se ha duplicado el porcentaje de personas que se sitúan en la izquierda radical, sino que además se ha multiplicado por tres el porcentaje de personas que se sitúan en la ultraderecha, pasando del 3% al 9%-10%», señala Ignacio Urquizu, CEO de Metroscopia.
El desplazamiento de los votantes del PSOE
Los datos tienen una tercera explicación, de alguna manera -también- relacionada con la crispación que caracteriza la política española. «El PSOE y Pedro Sánchez han movido tanto a la izquierda su discurso –a nivel simbólico- que sus votantes también se han desplazado. Esto no quiere decir que haya ahora más personas con posturas más radicales, sino que los votantes socialistas se ubican más a la izquierda ahora que hace unos años«, insiste Luis Miller. «No creo que sea correcto hablar de un aumento de las personas de izquierdas, más bien todo lo contrario. España lleva tiempo desplazándose hacia la derecha de una forma similar a la que experimentamos antes de 2011 o 1996. Lo que sí parece que tenemos es un aumento de las posiciones más a la izquierda dentro de los propios votantes de izquierdas«, coincide Paco Camas.
«La gente que declara no tener ideología ha ido desapareciendo. El bloque de las derechas ha crecido mucho más que el de las izquierdas, pese a estar cada vez a una menor distancia. Dicho de otra manera, caminamos hacia una sociedad más conservadora que antes, entre otras razones, porque los menores de 35 años, especialmente los hombres, son la generación más de derechas que ha tenido nuestra democracia«, continúa Ignacio Urquizu. «Los extremos han crecido, tanto en la izquierda como en la derecha, pero si miramos como correlacionan los votantes progresistas su ubicación ideológica con la intención de votar al PSOE, tenemos niveles más altos, similares a los de los años previos a la aparición de Podemos«, señala Eva Anduiza. «Entre la izquierda, en las posiciones más extremas predominan las mujeres y las personas mayores, que son sectores con más probabilidad de votar al PSOE que de votar a Sumar o Podemos», matiza la politóloga.
El vacío a la izquierda del PSOE
En el terreno electoral, ese mismo barómetro sitúa a PP y Vox por delante de PSOE, Sumar y Podemos. El PP y Vox sumarían el 42,1% de los sufragios, mientras el PSOE, Sumar y Podemos se quedarían con el 40,4%, según el barómetro de septiembre del CIS. Los socialistas aglutinan algo más de tres de cada cuatro votos en el flanco de las izquierdas estatales. La cosa está más repartida en el caso de los populares y la ultraderecha. «La mayoría de los votantes de izquierdas están actualmente cansados y decepcionados. La mayoría de los votantes de derechas están enfadados. Y los votantes de Vox se muestran -concretamente- muy entusiasmados. La principal diferencia es que las emociones en la izquierda desmovilizan y en la derecha movilizan», señala Ignacio Urquizu. «Tenemos a un segmento del electorado que está desencantado con tanta fragmentación y conflicto dentro de la izquierda. La extrema derecha vota tradicionalmente más que la izquierda radical y esto ahora se mantiene, si es que no se acentúa», recalca Eva Anduiza. Luis Miller, por su parte, defiende que los socialistas deben volver a ser «competitivos» en el centro y advierte: «Si no, la izquierda lo va a tener difícil para volver a gobernar».
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