Me gusta asumir nuevos retos y, si además tienen un propósito benéfico, para mí cobran todavía más sentido

Por Redacción THE FYMOUS • 10 septiembre 2026

La moda va mucho más allá de las pasarelas y de las tendencias de la próxima temporada. Sobrepasa los límites de la creatividad artística, del estilo en el vestir y de la estética más superficial. La moda se alza sobre una industria que tiene un gran impacto sobre el mundo y en manos de las firmas, de los diseñadores y, en general, de la comunidad que la rodea está determinar que dicha repercusión sea negativa o positiva. Por eso, es motivo de gran celebración que, en el marco de Madrid es Moda, la Asociación Creadores de Moda de España (ACME) haya unido fuerzas con la ONG Ayuda en Acción para brindar apoyo a las familias venezolanas afectadas por los terribles terremotos del pasado 24 de junio, que dejaron a más de 17.900 personas sin vivienda.

Así pues, el pasado martes 8 de septiembre, esta colaboración con fines humanitarios presentó «100 Metros de Moda Solidaria por Venezuela» en el Centro Cultural Galileo de Madrid, una instalación artística que aún podemos visitar hoy, último día de su exposición. Se trata de una obra colectiva dirigida por la diseñadora Beatriz Peñalver que reúne piezas de Dominnico, Mané Mané, María Lafuente, Duyos, Maison Mesa, Lola Casademunt, BIMANI, Félix Ramiro o Ana Locking, entre muchos otros. El propósito central de la obra es dar visibilidad a la emergencia humanitaria en Venezuela y conseguir donaciones para una mejor gestión de las consecuencias de la catátrofe. De esta forma, la moda demuestra su trascendencia y busca contribuir a una causa de vital importancia, sobre todo para los más de 12.000 hogares afectados por los sismos a los que Ayuda en Acción pretende amparar.

beatriz peñalver ayuda en accion terremoto venezuela

Ayuda en Acción & ACME

De derecha a izquierda: Jaime Taboada, María Díez, Pepa Bueno, Beatriz Peñalver y Jorge Cattaneo en el día de la inauguración.

«Cuando se apagan los focos empieza el trabajo duro. Reconstruir una situación como la que hemos vivido en Venezuela va a ser un proceso muy largo y, por eso, este apoyo y este acompañamiento son tan valiosos», explicó el director general de la ONG, Jorge Cattaneo, el día de la presentación. Por su parte, la directora ejecutiva de ACME, Pepa Bueno, declaró que «cuando Ayuda en Acción nos propuso esta colaboración, la respuesta de los diseñadores y diseñadoras fue inmediata», aportando cada uno su propia identidad creativa, «y de esa suma ha salido una obra que ninguno podría haber construido solo». Porque, como recalcó, «esa es la idea: la unión».

Con esta meta en mente, Beatriz Peñalver ha sido la responsable de coordinar las creaciones de los modistos y de las firmas más reconocidas de la moda española. Con su propia carrera y marca asentadas en la industria, la diseñadora granadina también es un ejemplo a seguir gracias a su apuesta por un mundo más sostenible por medio del upcycling. A través de una identidad creativa consolidada y una apuesta por mejorar el impacto positivo de la moda en el planeta, Beatriz nos explica en una entrevista para ELLE el proceso de elaboración de esos 100 metros de tela, su significado y cómo espera que esta obra ayude a las personas damnificadas por el doble terremoto, recaudando donaciones para la distribución de kits de alimentación, higiene, abrigo y enseres básicos que proporciona Ayuda en Acción en las zonas más afectadas (La Guaira, Carabobo, Yaracuy y Caracas).

¿Cómo entraste en contacto con esta iniciativa solidaria y cuál es vuestro principal objetivo?

ACME se puso directamente en contacto conmigo y me ofreció formar parte de esta iniciativa. Desde el primer momento me encantó la propuesta y no dudé en participar. Me gusta asumir nuevos retos y, si además tienen un propósito benéfico y permiten poner la creatividad al servicio de una causa como esta, para mí cobran todavía más sentido. Al final, es una oportunidad de demostrar que la moda puede ir mucho más allá de lo puramente estético y convertirse también en una herramienta para dar visibilidad y movilizar a la sociedad.

El principal objetivo es precisamente ese: hacer ruido y conseguir que la emergencia en Venezuela no caiga en el olvido. Aprovechar nuestra capacidad de amplificación para que esta realidad llegue a más personas y, sobre todo, movilizar donaciones que permitan seguir apoyando a las familias y colectivos afectados por los terremotos.

Entonces, ¿de qué maneras puede ayudar la moda a mejorar la situación de las personas afectadas por los terremotos de Venezuela?

La moda puede ayudar aprovechando un momento de tanta visibilidad para la moda española como lo es esta semana y haciendo eco de una realidad que quizá ya no ocupa las principales portadas, pero que sigue ahí y necesita nuestra atención. Los diseñadores hemos querido aprovechar este altavoz para unirnos en torno a una obra común que consiga llamar la atención y, sobre todo, movilizar. Al final, esta instalación es también un llamamiento a todas aquellas personas que quieran sumarse y contribuir con sus donaciones a ayudar a las familias afectadas en Venezuela.

¿Y cómo surgió la idea de construir una instalación textil?

La idea de crear una instalación textil surgió de Ayuda en Acción. Cuando me propusieron participar, el concepto estaba claro, pero me dieron muchísima libertad para desarrollarlo creativamente y llevarlo a mi terreno. A partir de ahí pude imaginar cómo quería construir la obra y cómo integrar en ella las aportaciones de todos los diseñadores.

¿Qué representan simbólicamente esos 100 metros de obra textil?

Los 100 metros también tienen un significado simbólico. Es un número redondo, muy visual, que nos permite materializar algo tan amplio y diverso como es todo un sector: el de la moda española. Son 100 metros construidos a partir de muchas voces, muchos universos creativos y muchas pequeñas aportaciones que, juntas, consiguen crear algo mucho más grande.

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Ayuda en Acción & ACME

Beatriz Peñalver junto a Pablo Erroz, uno de los diseñadores que ha colaborado con su pieza para la gran obra textil.

¿Cómo has logrado integrar las distintas identidades de los diseñadores en una sola creación y cuál es su significado?

A la hora de construir la obra, no quería unificar los tejidos ni hacer que todos perdieran su identidad. Cada uno era muy diferente: materiales, gramajes, caídas, fluidez… Por eso, he querido respetar cada pieza y el universo de cada diseñador y encontrar una manera de unirlas. Ese hilo conductor, un bies rojo que atraviesa toda la obra y la unifica como una única pieza, funciona también como una metáfora de lo que hay detrás del proyecto: pequeñas aportaciones que, cuando se unen, pueden dar lugar a algo mucho más grande. Y esto me lo llevo también al público en general: con pequeñas aportaciones se pueden conseguir ayudas muy grandes.

¿De qué manera tu universo creativo ha influido en la concepción de esta obra? ¿Y cómo conecta tu técnica de transformar textiles con historia con el espíritu de ayuda humanitaria del proyecto?

Mi universo creativo está muy presente en la manera de construir la obra. Es muy habitual encontrar en mis colecciones piezas de una misma prenda unidas mediante lazos y nudos, y precisamente ese elemento lo he trasladado también a esta obra. Pero, más allá de la estética, me interesaba trabajar con tejidos que ya tenían una historia detrás y convertirlos en algo nuevo. Cada uno llega con una identidad y un recorrido diferente, y mi trabajo ha consistido en encontrar la manera de hacerlos convivir dentro de una misma pieza sin que pierdan lo que los hace únicos. Creo que ahí conecta especialmente con el espíritu del proyecto: dar valor a lo que ya existe, transformarlo y convertirlo en algo nuevo.

Desde Dominnico hasta Lola Casademunt, ¿cómo ha sido el proceso de coordinar a tantos creadores y qué papel juega el upcycling en esta obra?

La coordinación con todos los diseñadores ha sido bastante sencilla. Han ido enviando sus tejidos a mi estudio y, a partir de ahí he podido trabajar con los materiales, colocándolos y buscando la manera de que convivieran dentro de una misma obra. Ha sido un proceso muy bonito y todos han sido muy generosos. Muchos me escribían durante el proceso para saber cómo lo llevaba o si podían ayudarme con algo. Ha sido maravilloso trabajar todos juntos.

El upcycling tiene un papel importante, aunque quizá su verdadero recorrido está todavía por venir. Ahora mismo hemos creado esta instalación artística, pero estamos pensando en cómo seguir dando vida a estos tejidos y evitar que se queden simplemente como excedentes. La idea es que puedan seguir transformándose y adquirir nuevos usos, ya sea en prendas, objetos o accesorios. No queremos que su vida termine con esta instalación.

¿De qué manera crees que el «poder de influencia» de los diseñadores españoles puede mejorar la situación de las familias venezolanas afectadas por los sismos?

Para mí, ese es precisamente el verdadero poder de la influencia. Todos tenemos nuestras pequeñas comunidades en redes sociales —algunas más grandes y otras más pequeñas—, pero son comunidades muy fieles. Poder utilizar esa capacidad de llegar a otras personas para amplificar una causa como esta es una herramienta muy valiosa. Se trata de aprovechar nuestra voz y nuestra visibilidad para hacer llegar el mensaje más lejos, conseguir que más gente conozca lo que está ocurriendo y movilizar a nuestras comunidades para que también puedan contribuir.

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Ayuda en Acción & ACME

Un toque muy especial de esta instalación es que quisiste terminarla en el propio acto de presentación. ¿Qué valor tiene para ti ese gesto final de incorporar las últimas piezas ante el público y revelar la obra completa por primera vez?

Resolver la obra en el momento final era casi como hacer un pequeño acting, para permitir que la gente pudiera ver en directo cómo se ha ido construyendo y cómo se incorporaban las últimas piezas antes de descubrir el resultado completo. Aunque el proceso de creación ha sido mucho menos lineal de lo que pueda parecer. Mientras construía la obra he tenido que montar, desmontar y volver a trabajar diferentes partes continuamente. Por eso me gustaba que ese último gesto sucediera delante del público y que pudieran formar parte, de alguna manera, de ese momento final. Pero, realmente la obra no termina aquí. Continúa con las posibles donaciones que la gente pueda hacer. ¡La obra podrá ser tan grande como las donaciones que consigamos!

Por último, ¿qué significa personalmente para ti poner tu talento al servicio de la emergencia en Venezuela? ¿Y cómo podemos contribuir nosotros, desde el público, a una causa solidaria tan importante?

Para mí significa todo. Trabajar con un propósito como este es muchísimo más valioso que hacerlo únicamente con un fin económico o comercial. Poder poner mi trabajo y mi creatividad al servicio de una causa que puede ayudar a otras personas aporta un valor completamente diferente a lo que hacemos. Y una de las mejores maneras de contribuir es precisamente dar eco a la iniciativa, amplificar el mensaje y darle espacio. Que medios como ELLE se interesen por el proyecto, hagan preguntas diferentes y ayuden a contar lo que hay detrás de la obra es también una forma muy importante de colaborar: permite que la iniciativa llegue a más personas y que la situación de las familias afectadas siga siendo visible.


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