No encontrábamos cocineros y formamos a pescaderos, carniceros y verduleros y así hemos montado la plantilla

Formar un buen equipo a la hora de abrir un restaurante es todo un reto. Organizar buenos equipos de sala, barra y cocina es toda una proeza, sobre todo cuando se hace con la intención de que permanezcan en el tiempo con los menos cambios posibles. Entre todos esos puestos, el de cocinero es, cuando menos, uno de los más importantes.
Para Ángel León, en cambio, terminó convirtiéndose en una oportunidad. Cuando su equipo empezó a preparar la llegada de Amura a Sudáfrica, descubrieron que no encontraban suficientes profesionales de cocina para formar la plantilla. La solución fue mirar más allá de las cocinas, donde había personas que acabaron convirtiéndose en sus nuevos alumnos. Así lo explicó el chef gaditano durante una entrevista en el pódcast Gastro SER: «No encontrábamos cocineros y formamos a pescaderos, carniceros y verduleros y así hemos montado la plantilla». Una decisión que, lejos de convertirse en un inconveniente, le ha permitido reencontrarse con algo que echaba de menos en una cocina: el hambre de aprender.
Su proyecto sudafricano, que abrió las puertas en diciembre de 2025 en el Mount Nelson Hotel situado en Ciudad del Cabo, tiene además unas condiciones particulares. El equipo de León recibió el mandato de que el 95% de la plantilla fuera autóctona, de modo que no bastaba con trasladar desde España una brigada formada. Había que construirla prácticamente desde cero. Y en ese proceso apareció una generación de trabajadores que no necesariamente sabía cocinar, pero sí conocía el producto y, sobre todo, quería aprender: «Lo más fuerte es que no sentía el hambre de conocimiento», reconoció el de Cádiz. Como contó durante la charla con Carlos G. Cano, es una sensación que le ha sorprendido especialmente porque hacía muchos años que no encontraba personas con esa actitud dentro de una cocina.
La diferencia está en la forma de ver las cosas. El chef español describe a trabajadores pendientes de cada explicación, intentando no perderse ningún detalle y buscando incluso fuera de su jornada laboral nuevas maneras de ampliar sus conocimientos: «Te están mirando para no perderse un segundo, para hacerlo lo mejor posible, para quedarse con la copla. Son esponjas».
Algunos incluso aprovechan sus días libres para preguntar qué libros deberían comprar. Otros buscan a los responsables de cocina para aprender elaboraciones que todavía no dominan: «Me puede enseñar usted a hacer una bechamel, me puede enseñar usted a hacer una salsa cazadora, las salsas base».
Para un cocinero que lleva décadas en la élite de la gastronomía española, esa actitud tiene algo de inesperado. León está acostumbrado a trabajar en un entorno donde la técnica, la experiencia y el conocimiento acumulado son parte fundamental del oficio. En Sudáfrica se ha encontrado con el proceso anterior a todo eso: personas que todavía están descubriendo lo que pueden llegar a hacer. Y esa situación le ha hecho pensar también en el valor que puede tener una cocina como punto de partida para una vida profesional: «Trabajar en Amura puede ser el principio de una semilla, de un futuro para ellos, de una profesión».
Según contó, no se trataba únicamente de enseñarles a cocinar. La idea era que pudieran descubrir una profesión y encontrar una oportunidad que antes seguramente no tenían. Para León, esa parte del proyecto tiene tanto interés como el propio restaurante en sí. Amura es, además, su primer proyecto fuera de España, pero el chef andaluz insistió en que no se trata simplemente de llevar su concepto a otro lugar del mundo: «Estoy ahí porque es un proyecto que va mucho más allá de montar un restaurante en Londres o en Nueva York».
Como vemos, la diferencia está precisamente en el contexto. Sudáfrica le ha obligado a salir de los caminos más habituales y a enfrentarse a una situación que no podía resolver recurriendo a las fórmulas habituales. No había suficientes cocineros, así que hubo que buscarlos en otros sectores. Y después había que hacer algo todavía más importante, como era formarlos.
La experiencia llega, además, en un momento en el que León reconoce estar buscando una nueva etapa profesional. Después de muchos años convertido en uno de los grandes nombres de nuestra cocina, admitió que se había cansado de hablar constantemente de sí mismo y de sentir la obligación de explicar todo lo que hacía: «Me he jartado de hablar de mí, cansadísimo».
Gustavo es experto en temas de actualidad, entretenimiento y tecnología con una trayectoria que abarca más de 20 años de experiencia en medios digitales. Se define a sí mismo como un “periodista todoterreno”, capaz de escribir de cualquier cosa que se le proponga.
Ha colaborado en diferentes webs del grupo Hearst, como Diez Minutos o Elle, pero es en Esquire donde escribe con más asiduidad desde hace más de 5 años. En esta web le podrás leer escribiendo sobre una de sus grandes pasiones, la tecnología. Gustavo analiza, compara y escoge los mejores gadgets, dispositivos y smartphones para facilitarte cualquier toma de decisión en esta área. Además, te recomendará algunos de los mejores videojuegos del momento para sacarle el máximo partido a tu videoconsola.
Sin embargo, su expertise va más allá de la tecnología y es capaz de escribir de temas tan variados como el fitness, los viajes, la gastronomía o la automoción, siempre desde su particular punto de vista y con la experiencia que da una amplia y versátil trayectoria en medios de comunicación. Y, pendiente de las tendencias, da información de actualidad desde el enfoque Esquire: desde los memes del evento del que todo el mundo habla al contenido viral que te dejará con la boca abierta.
Gustavo, que ahora reside en Madrid, se licenció en Periodismo en la Humboldt State University de California en 1998. Desde entonces ha escrito en diferentes revistas de videojuegos, en la web del diario As y en MSN, entre otros, hasta comenzar en el año 2017 como colaborador en la web de Esquire.
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