Periodista de TVE, profesión de riesgo en protestas de la derecha: «Nos daban patadas en las espinillas para que no se viera en cámara»

«Si soy sincero, esperaba que nos increpasen y que nos insultasen. Me lo esperaba porque sé la situación que se está viviendo en las calles y la situación que se está viviendo contra ciertos medios de comunicación en el último mes, entre ellos Radio Televisión Española (RTVE). Lo que no me esperaba en absoluto era verme rodeado por unas 20 personas golpeándonos, dándonos patadas y empujándonos». Mikel Etxarri es reportero de Mañaneros 360, programa de TVE. Fue uno de los periodistas de la televisión pública que este miércoles fueron agredidos por ultras violentos durante las concentraciones por Ceuta. Explica a Público que llegó a sentir «miedo» mientras intentaba hacer su trabajo. «Lo recuerdo todo como si estuviera en una nube, sin poder reaccionar», apostilla el reportero.
Etxarri, que estaba realizando un reportaje sobre la concentración de Madrid, cuenta que recibió patadas en las espinillas para que la agresión no se viera en cámara. «Estábamos grabando una entrevista y estaba todo supercalmado. Había gente manifestándose y apenas nos decían nada, pero de repente un grupo empezó a insultarnos. Nos decían ‘¡Telepedro! ¡Vende patrias!, ¡Traidores! ¡Gilipollas!’ Pero después del primer ‘gilipollas’ llegó el primer empujón, luego me tiraron el micro; después llegó la primera patada, el primer rodillazo», prosigue su relato Etxarri.
Esta no fue la única agresión. Al menos otros tres reporteros de la cadena pública, principalmente del Telediario y del programa Malas lenguas, sufrieron agresiones mientras cubrían en directo las manifestaciones. Los incidentes no se ciñeron solo a Madrid. También hubo tensión en Ceuta, donde otro reportero de los Servicios Informativos de TVE, Jesús Navarro, también fue agredido. Dichas agresiones fueron denunciadas el mismo miércoles por la tarde en su cuenta de X por José Pablo López, presidente de RTVE.
Las agresiones a los periodistas de RTVE han provocado la condena unánime de toda la profesión periodística. Las diferentes asociaciones profesionales rechazan sin paliativos estas agresiones y reclaman que los periodistas puedan ejercer libremente su derecho a informar. La libertad de prensa y la libertad de información deben ser protegidos en todo momento, advierten los profesionales.
«Nadie tiene derecho a agredir a un profesional. Los periodistas están haciendo su trabajo y eso hay que respetarlo», sentencia, categórico, a Público Alfonso Bauluz, presidente de la sección española de Reporteros sin Fronteras (RSF). «Por desgracia, no es la primera vez: asistimos a un incremento importante de este tipo de agresiones», añade Bauluz.
🚨 ÚLTIMA HORA | Increpan a nuestro reportero Jesús Poveda en Cibeles
⚠️ En directo desde Madrid, varios asistentes se dirigen contra nuestro compañero al grito de “¡Pedro Sánchez, hijo de puta!”
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«La Red de Colegios de Periodistas condena las agresiones a periodistas en las coberturas informativas que se realizan en la calle. Ninguna discrepancia respecto al trabajo de los medios justifica lo que estamos viendo. Los colegios estamos a disposición de todos los periodistas para apoyarlos y solicitar las condiciones básicas para que puedan realizar su trabajo sin ser amenazados o agredidos», sostiene Ignacio Coll, decano del Colegio de Periodistas de Castilla y León y portavoz de la Red de Colegios de Periodistas.
«Son ataques que no podemos normalizar. Cuando se ataca a un periodista que está ejerciendo su derecho a informar se ataca también a la ciudadanía, que tiene el derecho constitucional de la ciudadanía a recibir una información veraz. La sociedad debe reflexionar», matiza Carmen del Riego, presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE).
Al igual que Bauluz, Del Riego y Coll recuerdan que estos ataques no son nuevos. Los insultos y amenazas en las redes sociales por parte de grupos ultras están a la orden del día. Pero también se ha pasado a la agresión y al acoso en la calle. En los últimos meses abundan los casos: el periodista y escritor Antonio Maestre fue amenazado y acosado en plena calle por el agitador ultra Bertrand Ndongo en mayo de 2025; Ana Pardo de Vera, directora corporativa y de relaciones institucionales de Público, también ha sido acosada e insultada por el mismo provocador; Sarah Santaolalla también es otro blanco habitual de los insultos de Vito Quiles, Bertrand Ndongo y Dani Desokupa, que el martes estaba en la concentración de Madrid.
«Cada vez se producen más situaciones de este tipo. Hay un efecto bola de nieve que alimenta a los más exaltados en las coberturas informativas de noticias con contenido político. Aparecer en un vídeo zarandeando a un periodista es el objetivo de quienes participan en actos públicos para multiplicar la tensión y manipular a los ciudadanos. Se buscan culpables y se señala a los periodistas como parte del problema», abunda Coll.
🚨 ÚLTIMA HORA | Intento de agresión a un periodista de esta casa en plena concentración por Ceuta
📍 Nuestro compañero Antonio Gómez de Olea ha sido increpado e intentado agredir mientras cubría en directo la movilización en Cibeles
⚠️ También un periodista de Mañaneros 360 ha… pic.twitter.com/tdCwgw9jWA
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) September 2, 2026
«Intimidar a los periodistas para que no cubran lo que ocurre en la calle es inaceptable. Exigimos que la Policía investigue las ataques, las provocaciones, las intimidaciones y que por supuesto remita los informes policiales al juzgado para que los jueces competentes estudien las causas porque esto es un delito de coacciones», apunta Bauluz.
La actuación policial
Con sus palabras, el presidente de la sección española de RSF pone sobre la mesa un asunto crucial: la importancia del trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a la hora de proteger a los periodistas en estos actos copados por agitadores ultras. Etxarri se queja de que en su caso la Policía apareció tarde: «Desconozco por completo cómo son los protocolos policiales y cómo deben funcionar, pero yo eché de menos a la Policía. Me sentí un poco vendido. No apareció casi hasta el final, solo para dispersarnos como si estuviésemos en el patio del colegio».
Carmen del Riego (FAPE) reclama más seguridad para los periodistas tras las agresiones de esta semana: «Pedimos a las autoridades públicas que garanticen que se pueda ejercer el derecho a la información. La Policía debe proteger al periodista a ejercer esa labor tan importante para la sociedad». «Reclamamos respeto al trabajo de la prensa, para el que pedimos el respaldo activo de los cuerpos y fuerzas de seguridad y de las autoridades», Coll en nombre de los Colegios de Periodistas.
Sin embargo, a veces, ocurre que esas agresiones provienen de las propias fuerzas policiales, como sucedió en 2021 durante un mitin de Vox en Vallecas. Lo apunta Bauluz: «Muchas veces [estas agresiones] vienen de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; otras veces vienen de manifestantes incontrolados cuya agenda que incluye atacar a los periodistas».
Las agresiones a los reporteros de RTVE también han sido condenadas —y con contundencia— por los sindicatos con representación en la plantilla de la corporación pública. «Cuesta encontrar palabras que puedan calificar un comportamiento tan rastrero y antidemocrático, de gente gritando a la cara a los profesionales de RTVE, a unos vergonzosos milímetros de su rostro con la clara y sucia intención de intimidarlos, empujándoles y agrediéndoles investidos de esa cobardía de los más cobardes que supone esconderse entre la masa», asegura el sindicato UGT en un duro comunicado.
«Existe un límite que no admite discusión: ninguna discrepancia justifica intimidar, amenazar o agredir a un trabajador. Defender a los trabajadores de RTVE no significa defender una determinada línea editorial. Significa defender algo mucho más básico: que nadie sea insultado, intimidado o agredido por hacer su trabajo», asegura por su parte el sindicato USO.
Hoy le ha tocado a Jesús Poveda en Madrid y a otros compañeros de informativos en Ceuta y Barcelona y a equipos del programa Mañaneros. No son casos aislados. Llevamos más de un mes soportando insultos y agresiones cada vez que salimos a informar.
Aunque algunos creen que es… pic.twitter.com/jEA6H8G91j
— José Pablo López (@Josepablo_ls) September 2, 2026
El temor a que, con esta tensión social, las agresiones a los periodistas puedan ir a más es ciertamente real. A la hora de cerrar este artículo, Vox no había condenado estos ataques a los reporteros de RTVE. Tampoco lo había hecho el PP ni en sus redes sociales o en su página web. Su líder, Alberto Núñez Feijóo también guardaba silencio. José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, sí condenó las agresiones a los periodistas de RTVE: «No se puede extrapolar esos incidentes y esas agresiones de muy pocas personas a las 150.000 personas que se manifestaron ayer de manera absolutamente pacífica», dijo Almeida.
En este escenario, las asociaciones están dispuestas a defender a sus profesionales hasta el final. Ignacio Coll expresa así su preocupación y voluntad de plantar cara: «Nos preocupa esta deriva. Estamos en contacto con los compañeros que sufren estas situaciones, y trabajamos en red para preparar una respuesta conjunta que sea sólida y sume a toda la profesión. Nos estamos jugando el periodismo tal y como lo conocemos, y somos más necesarios que nunca».
CCOO también ha condenado los ataques y se ha puesto a disposición de los profesionales para ofrecerles apoyo legal: «La violencia salvaje no puede quedar impune. Acudiremos a instancias europeas si es necesario».