Por qué actuar a tiempo ante la obesidad y el sobrepeso puede marcar la diferencia

Por Redacción THE FYMOUS • 9 septiembre 2026

Cuando hablamos de obesidad o sobrepeso, tendemos a recurrir al tópico “comer menos y moverse más” como solución. Por lo general, la teoría la sabemos, pero está llena de matices. Por supuesto, la alimentación y el ejercicio son importantes, pero existen muchos otros factores que influyen en su evolución.

Cada caso es un mundo porque no existe una única causa. La genética, el estrés o incluso el entorno en el que vivimos influyen. Por eso, no existe una respuesta válida para todo el mundo.

¿Y quién tiene mucho que decir en todo esto? Exacto, el organismo. El cerebro, el intestino, el tejido adiposo y las hormonas intervienen en la regulación del peso y, cuando este disminuye, pueden aumentar el apetito y reducir el gasto energético.

Ante esta complejidad, llegar a tiempo importa. La doctora Sonia Miravet, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, e Isabel Valdivieso, miembro de la Junta de la Asociación Catalana del Hígado, nos ayudan a comprender el porqué desde dos perspectivas que se complementan: la médica y la experiencia personal.

Smiling person with long blonde hair in a knitted sweater with mountains and a body of water in the background.

Cortesía de Novo Nordisk

Sonia Miravet, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

Ayuda profesional cuanto antes

El primer paso cuando se detecta un aumento de peso consiste en analizar qué factores pueden estar influyendo. Atención Primaria es clave en este proceso porque permite identificar posibles riesgos y conocer las circunstancias de cada persona. Así lo explica la doctora Miravet: “Podemos detectar de forma precoz el aumento de peso, valorar la evolución y conocer el contexto familiar, social y laboral de nuestro paciente”.

En el caso de Isabel Valdivieso, la respuesta tardó cuatro años en llegar. Durante ese periodo pasó por distintas consultas mientras sus problemas de salud se asociaban al sobrepeso. Finalmente, fue diagnosticada de colangitis biliar primaria con hepatitis autoinmune. Mientras tanto, al ver que no conseguía los resultados esperados que las dietas le prometían, experimentó un sentimiento de culpa ante lo que ocurría.

La frustración fue ganando protagonismo hasta que decidió dejar de comer para perder peso, una decisión que Isabel considera que empeoró su enfermedad. Su experiencia demuestra cómo sentirse juzgada por una misma puede llevar a una persona a callar, no regresar a consulta o afrontar el proceso en soledad.

Frente a casos como este, la doctora Miravet admite: “Como sistema sanitario también es importante reconocer que todavía existe un margen de mejora en el abordaje del sobrepeso y la obesidad”. Por eso, apuesta por comenzar desde el respeto y la escucha y recomienda “pedir permiso, utilizar un lenguaje cortés y preguntar cuáles son sus prioridades y objetivos” al paciente.

Mucho más que perder kilos

Tras escuchar, llega el momento de diseñar una estrategia adecuada a la vida de cada persona. Para la doctora Miravet, “el abordaje ideal debe ser personalizado, progresivo y a largo plazo”, teniendo en cuenta no solo los hábitos, sino también el descanso y la salud mental.

reportage in a dermatology practice in geneva, switzerland consultation photo by bsipuig via getty images

BSIP

El cambio de ‘chip’ afecta a la manera en que entendemos los resultados. “El éxito del seguimiento y del abordaje médico se debe medir no solo por la cantidad de kilos perdidos”, subraya la especialista. Dormir mejor, recuperar movilidad o mejorar parámetros como la tensión arterial son señales de que algo está cambiando. Y, esta vez, para bien.

«La obesidad debe abordarse como lo que es, una enfermedad, tal y como la reconoce la Organización Mundial de la Salud. Impacta en la salud y en la calidad de vida y cuanto antes se reconozcan las necesidades que sigue planteando, mayores serán las oportunidades de mejorar la salud y el bienestar a largo plazo”, explica Paula Barriga, directora general de Novo Nordisk en España, quien también afirma que desde esta compañía trabajan “para que todas las personas con obesidad se sientan escuchadas, acompañadas y cuidadas».

Un cambio con intención

En realidad, la prevención no comienza cuando aparece el primer problema, sino mucho antes. Empieza en la infancia, en los hábitos que aprendemos y en la existencia de un entorno que haga más sencillo cuidar la salud. “Recomendar hábitos saludables es necesario, pero no es suficiente cuando el entorno favorece de forma constante el sedentarismo, el estrés y el consumo de productos ricos en calorías”, comenta la doctora Miravet.

La voluntad es importante, por supuesto, pero no puede cargar con todo el peso. Como señala Isabel, “no es lo mismo una persona que vive sola que una que vive en familia”.

A woman in a pink tank top checks her smartwatch while wearing headphones in a park setting.

Urbazon / Getty Images

Y aunque cada proceso sea personal, compartirlo con quienes están atravesando una situación similar puede hacer el camino más llevadero. “Podría ser una buena idea crear un grupo de ayuda y colaboración para poder estar con personas que se encuentran en la misma situación y guiados por especialistas”, sugiere Isabel.

Eso sí, compartir el proceso también requiere límites. Isabel señala que, en muchas ocasiones, “compartes dietas o consejos que no están comprobados científicamente y no funcionan o producen un efecto yo-yo y deficiencia de nutrientes”. Por lo que estos espacios deberían centrarse en encontrar comprensión y apoyo, siempre bajo la orientación de profesionales.

Precisamente por este motivo, el acompañamiento no debería limitarse a una única recomendación ni depender de un solo ámbito. “La obesidad exige tener una mirada compartida entre diferentes profesionales sanitarios”, explica la doctora Miravet. Medicina, Enfermería, Nutrición, Psicología Clínica y especialistas en actividad física pueden aportar perspectivas diferentes dentro de un mismo proceso.

Lo que está claro es que el verdadero cambio empieza mucho antes de que aparezcan las complicaciones y requiere escucha, apoyo y unas condiciones que permitan avanzar sin culpa. Porque, como resume la especialista, “prevenir la obesidad es responsabilidad de todos”.


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