Por qué el marxismo-leninismo vuelve a ser

¿El marxismo sigue vigente? Las ideas que arrojaron luz sobre las miserias del proletariado e impulsaron la lucha de clases, estuvieron en la raíz de conquistas como la jornada laboral de ocho horas, el descanso los fines de semana o la elaboración de convenios colectivos. El conflicto de clases se ha entendido como motor de la historia. Es una afirmación muy discutida entre los propios marxistas, pero, en cualquier caso, la vigencia del conflicto se mantiene.
Tanto es así que muchos jóvenes leen a los clásicos, como Marx, Engels, Rosa Luxemburgo o Lenin. Son referentes de las tradiciones políticas de izquierdas; también para los socialdemócratas. Pero hay una juventud que ha decidido organizarse en torno al proyecto original: la construcción de un Estado socialista. Esta juventud pretende renovar el actual panorama de ideologías y partidos institucionales, al poner sobre la mesa el proyecto comunista. Todo ello viene articulado por el denominado Movimiento Socialista (MS), una corriente que nació en Euskadi y que se ha ido extendiendo a lo largo del Estado español con diferentes organizaciones.
El marxismo revolucionario «sigue vigente»
«La vigencia que tiene el marxismo a día de hoy es completa», afirma a Público Marta, militante de la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS), una organización del MS. Desde la caída del muro de Berlín y posteriormente de la Unión Soviética, se intentó instalar la idea de fin de la historia, en referencia al ensayo homónimo de Francis Fukuyama. El politólogo predijo que, una vez terminada la Guerra Fría, terminarían también las guerras, las revoluciones y las ideologías, estableciendo las democracias liberales como statu quo. El propio autor se desdijo de esta tesis, que en la actualidad se conoce como el error Fukuyama.
A pesar de que la historia ha refutado esta idea, parece existir una naturalización de los sistemas liberales y se mira con recelo cualquier propuesta que los desestabilice. «Se ha hecho un trabajo activo por generar en torno al marxismo una idea ahistórica, como que es algo que ya venció en el tiempo, que tuvo un momento de verdad, y que puede ser más o menos compartido, pero que ya pasó», valora Marta. Además, la militante también identifica «toda la intencionalidad de denostarlo, ya no solo como algo que no es vigente, sino que es algo que no debe continuar en la actualidad». Es por ello que los postulados comunistas son discutidos «entre poco y nada».

La perspectiva de cierta juventud organizada dista mucho de este mapa mental. Si la popularidad y presencia de estos discursos en la actualidad es menor, no se debe a la falta de vigencia, sino a todo lo contrario. «El marxismo es un riesgo para la política capitalista», señala Marta. Javier, que también milita en CJS, explica que no se trata de un sistema de pensamiento que explique las sociedades del siglo XIX, sino que «es un análisis de los componentes más esenciales del capitalismo». Y en la medida en la que este continúa vertebrando los Estados, sigue siendo pertinente abordarlo con esta perspectiva, sostiene. Y así lo hacen desde el MS.
El origen del Movimiento Socialista
Todo comenzó en 2018, cuando el sindicato estudiantil Ikasle Abertzaleak rompió relaciones con Ernai, las juventudes de Sortu –partido integrado en EH Bildu–. La organización de estudiantes pasó a llamarse Ikasle Antolakunde Sozialista (Organización Estudiantil Socialista, IAS) y fue el germen de todo lo que vino después. «Elegimos un sistema educativo socialista como objetivo estratégico», explican en su página web. «Reafirmamos la lucha histórica de los trabajadores de Euskal Herria y proclamamos la autodeterminación y el Estado socialista vasco», añaden.
En febrero de 2019 nació la Gazte Koordinadora Sozialista (Coordinadora Juvenil Socialista, GKS), presentada en Vitoria-Gasteiz. La organización de mujeres Itaia se unió al Movimiento Socialista en octubre de 2020. «Ponemos en marcha procesos de lucha para hacer frente a las opresiones que desde hoy vivimos las mujeres trabajadoras y proponemos los medios para organizar y activar al mayor número posible de mujeres a ese proceso emancipador», explican. El mismo año se creó el Kontseilu Sozialista en Navarra, la primera entidad de carácter intergeneracional.

Un salto cualitativo fue la creación del partido en diciembre de 2023. Se trata del Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (Consejo Socialista de Euskal Herria, EHKS). «Con el objetivo de difundir la conciencia socialista en el territorio, luchamos por las libertades políticas y buscamos garantizar condiciones de vida básicas para todos», indican como parte de sus propósitos políticos. «La voluntad de convertir una vez más al comunismo en una fuerza de masas nos ha traído hasta aquí, y desde aquí extendemos un llamamiento al proletariado mundial para que luche», añaden.
El MS, más allá de Euskal Herria
En todo este tiempo, los postulados a favor de crear un Estado socialista han permeado dentro y fuera de la población vasca. En julio de 2022 nació el medio de comunicación Horitzó Socialista, que opera en Catalunya, País Valencià y Balears. Esta plataforma sirvió de precedente para la Organització Juvenil Socialista (OJS), creada en 2023 y homóloga de GKS. «No queremos contribuir a apuntalar un sistema agotado históricamente: nos han condenado a ser la generación de la crisis, nosotros lucharemos por ser la generación de la revolución», recalcan en su página web.
También en Galicia crearon Creba Socialista en 2024, espacio político que precedió a la actual Coordinadora da Mocidade Socialista (CMS). En su propuesta política define el capitalismo como «una fuerza de progreso y la destrucción de la humanidad». Entre las tareas principales, se encuentra «la reconstrucción del Partido Comunista, entendida como el resultado organizado de un proceso de unificación política del proletariado en torno al programa comunista, así como la difusión de la conciencia revolucionaria entre las amplias filas de la clase obrera», explican.
En otros territorios del Estado nació la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) en el mismo año. Esta es una escisión de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), las juventudes del PCE. Su dirección comenzó una campaña para reconstruir el partido con críticas a la dirección del mismo entre el 2022 y el 2023. El PCE inició los procedimientos para cesar a la dirección de la UJCE y, llegado el momento, una parte de la militancia abandonó la organización para integrarse en el Movimiento Socialista.
Ruptura con el actual sistema de partidos
«Fue un proceso de diálogo y de discusión bastante amplio», indica Marta, quien inició su militancia política en la UJCE y formó parte de la escisión que posteriormente se adhirió al MS. Según apunta, este episodio de las juventudes del PCE tuvo lugar a la vez que el Movimiento Socialista cobraba más presencia en Euskal Herria, «que estaba poniendo encima de la mesa un discurso netamente comunista que estaba rompiendo con la izquierda abertzale». La militante cuenta que este desarrollo abrió la posibilidad de generar un nuevo marco marxista revolucionario.
El Movimiento Socialista no se articula como partido excepto en el territorio vasco, y aún así no se presenta –al menos por ahora– a las elecciones. Y es que su manera de entender la figura de los partidos políticos es diferente del modo en la que se desarrollan dentro de las democracias liberales. «Hemos ido viviendo una crisis tras otra, al mismo tiempo que hemos visto el fracaso de los partidos que se supone que venían a a solucionarlas», reflexiona Javier. «Tanto los clásicos de la política española como otros nuevos que surgían –se supone, con propuestas nuevas–», añade. Por ejemplo, señala que estas formaciones «vinieron con muchas promesas, entre ellas, derogar la ley Mordaza. Pero a los que luchábamos nos han seguido reprimiendo con ella».
Militantes con un bagaje político y activista diversos
Las juventudes que en la actualidad componen las coordinadoras u otras organizaciones del Movimiento Socialista vienen de diferentes activismos y militancias. Marta comenzó su politización con el estallido feminista y sus manifestaciones masivas en convocatorias tan célebres como la del 8M de 2018. Esto le sirvió como puerta de entrada para profundizar su formación ideológica, comenzó su participación en la UJCE y con la escisión pasó a formar parte de CJS.
Por su parte, Javier cuenta que estuvo siempre vinculado a las luchas estudiantiles y después también de la vivienda, pero nunca se acercó a los partidos. Reconoce que había «cierta conciencia de que esas luchas no podían cumplir realmente sus objetivos dentro del sistema capitalista, pero eso tampoco significaba que tuviésemos una estrategia, un plan claro, o un análisis muy preciso». Cuenta cómo observaban una suerte de «carencia de análisis más rigurosos para entender la raíz de todos los problemas que combatíamos, como el problema de la vivienda y los desahucios, la explotación laboral, la crisis ecológica, el machismo, el racismo, etc.». Ahí entró en juego el Movimiento Socialista. «Nos abocábamos un poco a los parches. Y al final es el marxismo y la organización comunista lo que nos ha permitido ir llenando todos esos vacíos».
La coyuntura creada por las acampadas y movilizaciones para protestar por la crisis de la vivienda ha permitido que el MS dé un salto mediático cualitativo y que los discursos netamente marxistas tengan algún espacio en medios generalistas. La historia por venir revelará el impacto político de este nuevo auge de los movimientos comunistas revolucionarios.
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