PSOE y Sumar borran sus diferencias y hacen piña para convencer a Junts y Podemos de que aprueben los dos decretos

Tres preguntas de PP, Junts y PNV y una interpelación de ERC. A todo ello se tuvo que enfrentar este miércoles la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, en el Congreso durante la sesión de control al Gobierno. La inminente votación, el viernes, de los dos decretos sobre vivienda marcó la jornada política de nuevo. Ante la ausencia de Pedro Sánchez, reunido en Moncloa con el presidente de Francia, Carlos Cuerpo marcó desde primera hora el mensaje del Ejecutivo y puso el foco en las medidas aprobadas ante los intentos del PP de introducir otros temas.
A falta de 48 horas para el Pleno Extraordinario las dos patas del Gobierno de coalición, PSOE y Sumar, han redoblado la presión para que se convaliden los dos decretos que aprobó este martes el Consejo de Ministros. El martes escenificaron sus diferencias, los cinco ministros de Sumar contraprogramaron la rueda de prensa del Consejo de Ministros, reunión a la que no entraron hasta que no sellaron un acuerdo con el PSOE por los alquileres indefinidos. Por el contrario, el miércoles han unido fuerzas para centrar la mirada en dos grupos políticos, Junts y Podemos, que han sido los más reticentes no solo en este asunto sino en otros. Ninguno de ellos ha desvelado el sentido de su voto del viernes y se han mostrado muy críticos con las medidas o las formas de aprobarse los decretos.
Los grupos parlamentarios no recibieron los textos legales definitivos hasta este miércoles por la mañana. A partir de ahí se sucedieron los posicionamientos. El partido que lidera Carles Puigdemont denunció en un primer momento el «caos» y la «improvisación» del Gobierno a través de su diputada Marta Madrenas, que se lo afeó directamente a Rodríguez. Luego su portavoz, Míriam Nogueras, afirmó que su partido estaba «preocupado y decepcionado» porque considera que las medidas no sirven para «parar a los fondos buitre» ni proteger a las familias.
Pero en ningún momento Junts ha confirmado el sentido de su voto ni han mencionado que este fuera ser en contra. En Moncloa, según las fuentes consultadas, se quedan con esto. «No han dicho que no, somos optimistas», afirman en el equipo de Sánchez. Una visión que comparten sus socios de Gobierno, de Sumar. «Va a ser muy difícil justificar oponerse a los decretos», dijo el ministro de Derechos Sociales Pablo Bustinduy.
Para Moncloa, el decreto principal «cumple con aquello que puede unir a todos». «Tienen que ser conscientes de que es eso o nada. No tienen argumentos reales para no votarlo. No podremos entender que ningún grupo lo haga», añaden. «Hemos trabajado mucho el decreto con ellos», apuntan en relación a Junts.
Tampoco ha desvelado del todo su voto Podemos. La fuerza morada ha sido también dura contra el Gobierno y su secretaria general, Ione Belarra, les acusó de «volver a hacer trampas» al dividir el decreto en dos. Desde el partido se anunció que este jueves se reunirían con representantes del Sindicato de Inquilinas y a raíz de ese encuentro decidirían su voto.
Esta organización cargó este miércoles en sus redes sociales contra el líder del PP Alberto Núñez Feijóo por su rechazo a votar los decretos. «Votar contra estos decretos no es votar contra un Gobierno. Es votar contra la gente. Feijóo no representa a España. Representa a los rentistas», añadieron
Junts y Podemos no son los únicos partidos que no han desvelado su sentido de voto. Tampoco lo ha hecho el PNV de manera clara. En el Congreso, como contempló Público, se pudo ver al presidente del partido vasco, Aitor Esteban, salir de una reunión con el ministro de Presidencia y Justicia Félix Bolaños. Su portavoz, Maribel Vaquero, dijo ante Rodríguez que ellos «no estarán en la trinchera sino en la búsqueda de acuerdos». Fuentes de esta formación añaden que han dedicado la jornada a «analizar» el texto y ahora tienen que decidir el voto. En Moncloa, en todo caso, no preocupa la posición del PNV ya que consideran que será favorable.
Quienes sí han expresado de forma clara su apoyo a los textos han sido EH Bildu. «Es un avance insuficiente, sí, pero es un punto de partida para dar el siguiente paso», dijo el diputado Oskar Matute. El partido vasco votará que sí «por responsabilidad». Una posición muy similar es la que mantienen otros partidos de la izquierda del llamado bloque de investidura como ERC y BNG.
Tanto PSOE como Sumar mantienen la esperanza en que se convalide incluso la medida que va por separado para renovar automáticamente los contratos aunque reconocen que está más cerca el otro decreto. Sánchez, durante la rueda de prensa ofrecida junto a Emmanuel Macron, proclamó su confianza en la aprobación completa. «Se han trabajado mucho los dos decretos, particularmente uno en el que llevamos muchos meses trabajando en él y yo espero que puedan ser convalidados el próximo viernes», dijo.
Posteriormente sí reconoció que el segundo decreto «lleva menos meses trabajándose» pero que es muy cercano al espíritu de la Ley de Vivienda impulsada durante la pasada legislatura entre el PSOE y Unidas Podemos. «Es un debate, que ha sido suscitado por organizaciones civiles, también por partidos políticos y esperemos que pueda prosperar», dijo al respecto.
El PP no se mueve
Mientras tanto, el PP no se mueve ni un milímetro. Es más, Feijóo confirmó en primera persona que votará en contra de los dos decretos de vivienda. «No voy a apoyar a un Gobierno tramposo. Los españoles no merecen un Gobierno tramposo», dijo al respecto. Consideran en el PP que hay contradicciones entre los dos decretos aunque en el Gobierno afirman que son compatibles, como publicó este medio.
Fuentes de la dirección socialista consideran que ahora es necesario poner el foco en presionar al PP y retratar su posición política. «Se ve que Génova solo considera decente comprarse un aticazo con el dinero de los madrileños, regalar viviendas de protección oficial a familiares y amigos o los 100.000 desahucios que hubo en 2013, año en el que gobernaba Rajoy», transmitieron fuentes de Ferraz.
Sánchez denunció ante Macron, tras votar además el PP en contra del Tratado de Amistad con Francia, la «inhumanidad» e «insensibilidad» de los presidentes autonómicos del PP «que no han hecho ni han movido un dedo ante el desahucio» de Maricarmen. El presidente se refirió también a las acusaciones de «traición» por parte de los populares. «¿A quién? ¿A los fondos buitre que especulan con la vivienda? Pues sí, me gusta ser traidor a ese tipo de intereses», remató.
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