Puigdemont medita aplazar el regreso a Catalunya hasta después del 29N

De la declaración pública de Carles Puigdemont después de que el Tribunal Constitucional (TC) avalara la amnistía -y, acto seguido, el juez del Tribunal Suprem Pablo Llarena levantara la orden de detención- se esperaban pistas sobre su viaje de vuelta a Catalunya. Pero del mensaje verbalizado el martes desde Bruselas por el expresident de la Generalitat no trascendió ningún detalle sobre cómo y cuándo se materializará el retorno. Sólo una máxima, apuntada por el protagonista: «No volveremos al servicio de nuestro partido, sino de nuestro país». En un mensaje esperado, Puigdemont quiso subrayar el «sentido político» de la operación, que cerrará nueve años de la «estrategia del exilio». Su entorno, de acuerdo con el expresident, mantiene una obsesión: preservar la institucionalidad del camino a casa.
La suma de factores -no dar ningún paso en falso hasta que la aplicación de la amnistía sea firme y garantizar que el regreso tiene una naturaleza presidencial- hacen que Puigdemont y su entorno estudien aplazar la vuelta hasta después de las elecciones generales del 29 de noviembre. «Tenemos que esperar a que se resuelva del todo, siempre lo hemos dicho», apunta una fuente de la cúpula de Junts en Público. «No hay nada cerrado», afirma otra voz conocedora de la sala de máquinas de la formación, que ya prepara los comicios con el plan de que Míriam Nogueras sea la candidata al Congreso. Nogueras es consciente de que las encuestas no favorecen a Junts, pero puede beneficiarse del hecho de que Aliança Catalana rechace participar en las elecciones generales, por instrucción directa de Sílvia Orriols.
Después de nueve años en Bélgica, nadie en Junts tiene prisa. La prioridad son las garantías del regreso. A pesar de levantar la orden de detención a Puigdemont, el Supremo todavía no ha archivado la causa. De momento, este miércoles se ha empezado a mover para amnistiar definitivamente a Puigdemont cuando ha pedido cinco días a las partes para que aleguen después que ya se haya publicado en el sentencia del TC, que avala amnistiar la malversación a los líderes del procés. En una providencia, tanto la Sala de lo Penal como el magistrado instructor, Pablo Llarena, han solicitado alegaciones a la Fiscalía y las partes personadas correspondientes. “El president Puigdemont determinó que no volverá hasta que no se le aplique definitivamente la amnistía. Estamos a la espera de eso”, ha recordado su abogado, Gonzalo Boye, en una entrevista en SER Catalunya. Boye repite a quien quiera escucharle que el levantamiento de la orden de detención es provisional.
La campaña electoral, poco «propicia»
Mensajes de prudencia que se mezclan con afirmaciones del entorno de Puigdemont sobre la idoneidad de blindar el regreso de la contienda electoral del 29N. Junts quiere que Puigdemont vuelva como president del país y no de partido. «Una campaña electoral no es la circunstancia más propicia para el retorno», afirmaba este martes en una entrevista en TV3 el exconseller Toni Comín, que también se verá favorecido por la aplicación de la amnistía. «Creo que el president tiene muy claro que no debe confundir tomar la temperatura en los territorios con hacerlo en plena campaña electoral, eso sería un error», ha insistido Boye, en una entrevista este miércoles en los medios públicos catalanes. «Esto trasciende unas elecciones», ha remachado el secretario general de Junts, Jordi Turull. «La jugada que el president en el exilio regrese ahora es una trampa política que hay fintar», ha expresado en redes Lluís Llach, expresidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). Objetivo, que el perfil «institucional» de Puigdemont no quede comprometido.
Junts tampoco pretende distorsionar la «ruta de país» que está diseñada una vez Puigdemont pise Catalunya, con el objetivo de dar al expresident los elementos necesarios para auditar una Catalunya muy diferente a la de 2017 y, a la vez, dotar de impulso a la formación para contener la sangría demoscópica que implica el auge de Aliança Catalana. La ruta estará precedida de una intervención en el Parlament, que Josep Rull -presidente de la cámara catalana- prepara con todos los honores. Puigdemont es diputado y podría asumir el rol de jefe de la oposición, una función que difícilmente ejercerá. Las prioridades pasan por pisar territorio y conectar con la militancia.
Mientras el dilema no se resuelve de forma oficial, el Gobierno de Pedro Sánchez recuerda que el camino está desbrozado para Puigdemont. «Podría volver hoy si quisiera», ha afirmado este miércoles el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, en la Cadena SER. «Es una decisión que le corresponde a él», ha recalcado. Exactamente así. Las voces del entorno del expresident abogan por aplazar el regreso hasta diciembre. Y Puigdemont medita si lo que más le conviene es preservarse del clima electoral del 29N.
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