Sánchez apuesta todo a la vivienda y la lucha contra las «élites» para movilizar a la izquierda

Poco más de dos horas después de la declaración institucional realizada en Moncloa por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comenzaba un Consejo de Ministros extraordinario. Tras el adelanto electoral, más que esperado, el «ánimo», los abrazos y la «energía» protagonizaron el comienzo de la reunión, según varias fuentes consultadas por Público. También la del propio Sánchez que aseguró que «salen a ganar». Esa imagen, de aire optimista, es la que quieren a partir de ahora transmitir en el PSOE y Sumar, dentro de dos semanas Frente Amplio, para la cita con las urnas.
«Es una oportunidad y no tendremos otra», insisten fuentes gubernamentales cercanas a Sánchez. Una máxima que ya calibraban la semana pasada numerosos dirigentes socialistas. Fuentes de Moncloa hacen un símil baloncestístico, el deporte preferido del presidente, para analizar el movimiento impulsado por el cambio de foco en el debate político al tema de la vivienda: «Habíamos logrado remontar. Íbamos perdiendo de 20 y de repente nos vimos perdiendo de 2. Tienes la posesión del balón y tienes que tirar un triple. Es lo que toca».
Sánchez ha escuchado a diferentes personas de su confianza desde el viernes, «no tantas como se da entender», señala una de las fuentes consultadas. Ha analizado «datos» y «consecuencias» de que las derechas de PP, Vox y Junts tumbaran los decretos de vivienda el pasado viernes en el Congreso. «Aprovechar la ventana de oportunidad» es la frase que más se repetía este lunes entre las filas socialistas, algo que también había sucedido el viernes.
Ya el domingo por la noche se daba por hecho que Sánchez anunciaría la convocatoria electoral aunque su decisión definitiva solo la conocía un grupo muy reducido de personas. El presidente del Gobierno llamó al jefe de Estado, Felipe VI, para comunicar el adelanto y la disolución de las Cortes Generales. Pese a todo Moncloa y Ferraz mantenían entrada la noche la agenda de Sánchez prevista para el lunes: un acto a las 9.30 en el Congreso de la Empresa Familiar y la Ejecutiva del PSOE en Ferraz a partir de las 11.00. Este último encuentro se celebró por la tarde.
Pero sobre las 8.00 de este lunes la Secretaría de Estado de Comunicación resolvía el enigma. A las 9.00 horas se citaba a los medios a seguir de manera telemática una declaración institucional del presidente desde La Moncloa. Tras un repaso a la última legislatura se daba la esperada noticia: «He decidido convocar un Consejo de Ministros y Ministras extraordinario esta misma mañana para disolver las Cortes Generales y convocar unas elecciones generales que se celebrarán el domingo 29 de noviembre, de acuerdo a los plazos que establece la ley».
Durante su intervención, Sánchez no hizo referencia expresa al rechazo parlamentario de los decretos de vivienda. Pero sí pronunció hasta en cuatro ocasiones esta palabra. «Nosotros hemos transferido a esos gobiernos autonómicos más recursos que nunca para que construyeran vivienda e invirtieran en sanidad, para que construyeran viviendas. Y ellos han comprado áticos y privatizado hospitales», dijo en un primer momento en una referencia clara a la confrontación con un Gobierno autonómico muy simbólico para la derecha como el de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid.
Hemos aprobado medidas valientes para impulsar el derecho constitucional al acceso a la vivienda», dijo también, aunque luego añadió ser consciente de que en la «mayoría social» hay «insatisfacción». «Sé que les indigna ver cómo sus intereses son pisoteados en el Parlamento en beneficio de unos pocos. Sé también que nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto», reconoció.
Todo en un contexto al que en Moncloa y Ferraz miran atentamente: las movilizaciones organizadas por el Sindicato de Inquilinas, con una acampada en la Puerta del Sol en marcha, tras el impacto del desahucio de Maricarmen en Madrid hace dos semanas. Sánchez apeló a los «problemas» que quedan por resolver y se centró de manera expresa en «la desigualdad, los servicios públicos y del acceso a la vivienda».
En esta evidente estrategia se incluye además la aprobación este martes en Consejo de Ministros de los dos decretos rechazados por PP, Vox y Junts el viernes. Irán de nuevo por separado, con «variaciones» por un asunto legal. Pero tanto PSOE como Sumar aseguran que lo mollar seguirá estando. Será ya la Diputación Permanente, donde no se necesita a Junta, la encargada de convalidarlos. El PNV, clave para ello, ha llamado a la prudencia hasta que no conozcan los textos completos.
Son muchos los dirigentes del PSOE que han puesto el foco en la vivienda este lunes al pronunciarse sobre las elecciones. Fue claro el presidente de Asturias Adrián Barbón: «Las elecciones van de eso: vivienda como un derecho o como un negocio», escribió en su cuenta de la red social X. Y mucho más gráfico, tipo lema electoral, el ministro de Transportes Óscar Puente: «Votar con V de vivienda o con B de Buitre. Esa es la disyuntiva».
«Es una oportunidad porque nos permite centrar las elecciones Llevamos cuatro años de basura, de corrupción, etc. Y habíamos salido de ahí para meternos en la gran basura internacional, que es utilizar la inmigración para generar miedo odio y crecimiento de la ultraderecha. Y de repente vamos a unas elecciones a hablar de políticas públicas», afirman fuentes cercanas a Sánchez.
«Doblegar a las élites»
Durante su discurso Sánchez hizo también dos referencias a un concepto que se usará durante la campaña electoral, según señalan fuentes socialistas. Se trata de la referencia a las «élites.» «Hemos tenido que batirnos contra élites económicas y sociales muy poderosas que no se presentan a las elecciones pero que quieren seguir controlando nuestro país», dijo en la parte de referencias al balance de su legislatura.
«Para acometer en profundidad las reformas pendientes que necesitamos para que la ciudadanía pueda lograr reducir esos niveles de desigualdad debemos movilizarnos y lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría mucho más amplia, progresista, con la que doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales, y seguir transformando España», añadió luego.
Por tanto, más allá del lógico foco en la vivienda, fuentes gubernamentales aseguran que «retroceder o avanzar es el marco de la campaña». Reconocen que dirigentes como Ayuso son la «representación de lo que el PSOE y el Gobierno combaten» ya que «representa un tipo de políticos que usan el dinero para beneficiar a una élite». Otra de las fuentes consultadas en el equipo de Sánchez recuerda que la campaña va a ser una continuación amplia del debate que ya se dio el pasado viernes en el Congreso. «Fue un debate de izquierda y derecha. Y fue un debate de si la patria es dinero o la patria es la gente», apunta.
En comparación con la declaración institucional realizada por Sánchez en 2023 cuando también adelantó las elecciones tras la debacle en las municipales y autonómicas, el de este lunes ha sido mucho más político. En aquella ocasión se remitió casi exclusivamente a pedir a la ciudadanía «clarificar» las políticas que debe seguir el Gobierno después de la victoria de PP y Vox en muchos territorios.
Las referencias a las élites, en todo caso, no son nuevas en Sánchez y se han ido intensificando con el paso del tiempo. Prácticamente hace un año, durante una comparecencia en noviembre en el Congreso, Sánchez afirmó que «hay gobiernos autonómicos que están usando dinero de la gente para satisfacer las exigencias de los de arriba, de las élites, y hacer negocios». En junio, durante una sesión de control al Gobierno también en la Cámara Baja apuntó a que su Ejecutivo «molesta a las élites».
Y en una suerte de previa a la declaración institucional de este lunes, durante su intervención parlamentaria sorpresa del viernes, acusó directamente a las derechas. «Si ustedes están aquí para servir los intereses de unas élites inmobiliarias, será legítimo, pero no es desde luego el interés de la gente corriente», dijo. «La historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan», añadió entonces en una frase que muchos interpretaron como la confirmación del adelanto electoral. «Teníamos los tecno-oligarcas y ahora tenemos a los grandes rentistas», reflexionan al respecto en Moncloa.
Por lo demás, los socialistas se han conjurado para transmitir optimismo y que «sí se puede». En Ferraz consideran que los bloques de izquierda y derecha no están tan lejos. «Solo necesitamos movilizar a los nuestros», señalan fuentes socialistas, «para darle la vuelta las encuestas». «Ni el Gobierno se va a suicidar ni el partido tampoco», reflexiona un cargo gubernamental que apunta a que Sánchez «sabe lo que hace». «Nuestra gente está reaccionando muy bien. Hay ganas, no vamos a bajar los brazos, no es como 2011», reflexiona otra fuente socialista en referencia a lo que ocurrió en el 15M y la salida de José Luis Rodríguez Zapatero. Más preocupación, reconocen las fuentes consultadas, existe en la situación de la izquierda alternativa. Pero los más optimistas confían en que precisamente el marco creado para el 29N reactive ese espacio y sobre todo que se «organicen».
La campaña, en cualquier caso, ya ha empezado. El PP, con Ayuso de nuevo a la cabeza, y Vox, han cuestionado el propio sistema democrático. Especialmente por un supuesto control del voto por correo. Algo que en el PSOE consideran «trumpista» y «extremadamente grave». Las propuestas de los de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal sobre pensiones y bajas laborales también han encontrado su respuesta desde las filas socialistas.
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