«Si los hombres supieran lo fácil que es ganar el corazón de una mujer con amabilidad, generosidad y buena educación»

Por Redacción THE FYMOUS • 18 septiembre 2026

Sophia Loren: «Si los hombres supieran lo fácil que es ganar el corazón de una mujer con amabilidad, generosidad y buena educación, cualidades que asocio a la inteligencia».

Hacer un esfuerzo por comprender a los jóvenes, y que los jóvenes muestren un interés genuino en quienes les superan en años. En la insolidaridad entre edades perdemos todos.

Si la soledad manchase, qué espectaculos veríamos por la calle.

El mejor consejo que me han dado: no tienes por qué responder a una pregunta de inmediato. Puedes decir que quieres pensarlo. Aunque uno en ese mismo momento ya lo sepa de sobras, y lo que sabe sin ninguna duda es que no.

Todos tenemos el mismo vecino de arriba: arrastra muebles con una estrategia espacial incomprensible, taladra a deshoras, aspira siempre en el momento de la siesta, tiene un gusto musical espantoso, se ducha a las doce de la noche, se pone tacones media hora antes de salir, su caminar remite a la familia de los paquidermos (¡pom! ¡pom! ¡pom!), a medianoche se le cae lo que parece ser un busto de mármol de Napoléon. Nosotros ni aunque quisiéramos, ni aunque nos pusiéramos a ello con toda el alma, podríamos hacer tanto ruido.

En la vida no creo que se nos exija mucho más que buena voluntad.

La edad que se tiene, la edad que uno siente y la edad que aparenta: las tres son absolutamente respetables.

Resulta que, si uno se pone a ello, casi todo (excepto quizá la ingeniería aeronáutica) puede aprenderse sobre la marcha.

El tiempo no es que cicatrice las heridas, pero nos hace mirar hacia otra parte. La vida se nos sigue ofreciendo siempre, infinita y sorprendente.

El único animal que no cuenta con la naturaleza es el hombre.

Al morir, es significativo que lo primero en perder temperatura sean la cara y las manos, nuestro enchufe con el mundo.

La juventud es innegablemente resultona, pero es mucho más productiva la madurez.

Estoy volviendo a ver “Succession”, que en algunas cosas me recuerda a “Snoopy”. La incomunicación terrible de Charlie con Lucy, que es la misma de los hermanos Roy, criaturas lanzadas a un infierno de insolidaridad y bajezas, con muy ocasionales destellos de humanidad. Snoopy tiene una casa de rico en la que no duerme porque añora la libertad original, como Logan Roy, que anda todo el día en el helicóptero a pesar de tener un casoplón en la Quinta Avenida, delante del Met. Todos los personajes son desplazados, bárbaros, unos vulgares tremendos. Ambas ficciones demuestran que siempre esperamos de los otros lo que son incapaces de darnos. Snoopy le dice al muñeco de nieve que no pueden hacerse amigos, porque sabe que se fundirá al salir el sol, pero a la mañana siguiente no tiene problema alguno en comerse la zanahoria.

Lettermark

Marta D. Riezu es periodista especializada en comunicación de moda y ha publicado dos libros: Agua y jabón (Terranova, 2021) y La moda justa (Anagrama, 2021). 


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