tumbados boca arriba y dentro de sacos de dormir

Un hombre de Connecticut compró una vivienda de cuatro habitaciones en una subasta de ejecución hipotecaria por 525.000 dólares. Lo que no podía imaginar es que, cuando entrara por primera vez en el inmueble, encontraría en su interior los restos óseos de tres personas.
La vivienda se encuentra en Stanwich Lane, en Burlington, Connecticut, y fue adjudicada el 6 de junio de 2026 al nuevo propietario, Edward Marchion. La casa se vendió «as is», es decir, en el estado en el que se encontraba, y los potenciales compradores no pudieron inspeccionar su interior antes de pujar.
Ocho días después, el 14 de junio, Marchion acudió al inmueble acompañado por otras personas para comprobar su estado y estudiar las posibles reformas. Fue entonces cuando descubrió los restos humanos y avisó a las autoridades.
Los tres cadáveres pertenecían a una misma familia
Los restos fueron identificados posteriormente por la Oficina del Médico Forense Jefe de Connecticut como los de Paul Graham Cash, Sally Ann Cash y su hijo Brian Cash, de 54 y 22 años, respectivamente en el caso de Sally y Brian. La familia había vivido en la vivienda desde 2019.
Los documentos judiciales publicados posteriormente permitieron conocer algunos detalles del estado de la casa. Los tres cuerpos fueron encontrados en diferentes habitaciones, tumbados boca arriba y dentro de sacos de dormir. El inmueble presentaba una gran acumulación de objetos y basura y los investigadores no encontraron signos de una pelea o enfrentamiento.
Vista de dron de la casa subastada
La investigación no ha determinado todavía cuándo murieron los tres miembros de la familia ni la causa exacta de las muertes. Las autoridades han descartado tanto el homicidio como una intoxicación por monóxido de carbono. Entre las posibilidades que se están estudiando figuran la malnutrición y la hipotermia provocada por el frío.
Una compra que quedó paralizada
El hallazgo también tuvo consecuencias sobre la propia operación inmobiliaria. El abogado de Marchion pidió que se retrasara el cierre de la compra después de que surgieran dudas sobre la situación legal de la vivienda. Si los propietarios hubieran fallecido antes de determinados pasos del procedimiento de ejecución hipotecaria, podría afectar a la validez del proceso y a los derechos de posibles herederos.
La vivienda acumulaba además problemas económicos desde hacía tiempo. Los registros judiciales indican que la hipoteca había dejado de pagarse en diciembre de 2024 y que las instalaciones de la casa llevaban meses sin suministros. La propiedad terminó siendo subastada por 525.000 dólares, unos 300.000 dólares por debajo de la valoración realizada por el banco, según el abogado encargado de la subasta.
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