¿Una única lista progresista al Senado? Los partidos de izquierdas están dispuestos a «sentarse a hablar»

Los cálculos que hace Senadores y senadoras por la democracia —una iniciativa impulsada por figuras del mundo de la cultura, la comunicación o el derecho para generar listas unitarias de izquierdas de cara a las elecciones a la Cámara Alta— son prometedores. Tal y como explican a Público, hasta en 30 provincias existirían muchas posibilidades de que esa candidatura unitaria, que debería incluir al PSOE y a todos los partidos a su izquierda, lograra mejores resultados que en 2023 e invirtiera la mayoría de derecha a izquierda. Y tanto el propio PSOE como Sumar aseguran a este medio que, aunque todavía no han tomado una decisión en ese sentido, les suena bien la música y están dispuestos a sentarse a hablar.
Otras formaciones como IU, Más Madrid o Compromís no cierran la puerta y Podemos guarda, por el momento, silencio. El próximo 6 de octubre, la plataforma —con integrantes como Javier Pérez Royo, Cristina Monge o Santiago Alba Rico—, que ya cuenta con 4.000 firmas de apoyo, lanzará públicamente la iniciativa en un acto en el Ateneo de Madrid.
El objetivo de los promotores de la iniciativa es revertir el beneficio que obtiene el Partido Popular (PP) y, en general, la derecha en las elecciones al Senado debido a la fragmentación de las izquierdas. Aportan los siguientes cálculos. Las formaciones de derechas obtuvieron en las elecciones de 2023 el 49,9% de los votos, pero el 61,1% de los senadores. Las izquierdas, en cambio, consiguieron el 50,1% de los apoyos, pero solo el 38,9% de los representantes electos.
Se da, por lo tanto, un efecto de sobrerrepresentación propio del sistema electoral español, que podría mitigar una aventura unitaria al menos en un buen número de las circunscripciones. Pero, ¿cómo funciona, exactamente, la elección de senadores? En las elecciones se reparten cuatro senadores por provincia (salvo en Baleares y Canarias, donde se eligen tres en las islas grandes y uno en las pequeñas, y en Ceuta y Melilla, que eligen dos cada una). Pero el votante tiene sólo tres votos, en un sistema de listas abiertas; es decir, podría marcar el nombre de candidatos de diversos partidos. Lo habitual, sin embargo, es que los electores marquen tres nombres del mismo partido.
El resultado es que el partido con más votos, aunque la diferencia sea mínima sobre el segundo, se suele quedar con tres de los cuatro senadores de cada provincia. Por eso, el PP logró una diferencia tan abultada en 2023 con respecto al PSOE a pesar de que el marcador de votos fue casi de empate. Con solo 2,2 puntos porcentuales más que los socialistas, el sistema electoral catapultó a los populares hacia la mayoría absoluta. La fragmentación del voto en el bloque de la izquierda —32,7% el PSOE, 11,1% la candidatura de Sumar y 6,5% el resto de las izquierdas— restó diputados al PSOE y dejó sin uno solo a Sumar. El PP fue primera fuerza en 41 de las 59 circunscripciones, pero en algunas una candidatura con todas las izquierdas unidas habría superado a los populares.
Lo que propone la plataforma Senadores y senadoras por la democracia no es, necesariamente, listas conjuntas en todas las provincias, sino en aquellas en las que han detectado un mayor potencial beneficio de una candidatura unitaria. El investigador del CSIC y profesor universitario Juan Antonio Fernández Cordón concreta, en un estudio que sirve como referente a los promotores de la iniciativa, cuáles son esas 30 provincias en las que las izquierdas podrían maximizar su resultado y, por lo tanto, les convendría tejer listas unitarias.
Serían Bizkaia, Menorca, València, Teruel, Asturias, Pontevedra, A Coruña, Huelva, Badajoz, Cáceres, Cádiz, Castelló, Mallorca, Zaragoza, Alacant, Córdoba, Granada, Huesca, Jaén, Guadalajara, Málaga, El Hierro, León, Toledo, Madrid, Cuenca, Burgos, Albacete, Ciudad Real y Valladolid. En las siete primeras (de Bizkaia a A Coruña), la izquierda obtuvo, en 2023, más votos que las derechas, pero menos senadores. Ahí, explica el demógrafo, una candidatura unitaria que extremara el resultado sería fundamental para dar la vuelta a la tortilla. En Huelva, Badajoz y Cáceres hubo empate a nivel de senadores entre la derecha y la izquierda. En ese caso, una candidatura conjunta de las izquierdas permitiría ganar algún senador más, aunque el efecto sería menor que en las siete anteriores. Y en las otras 20 (de Cádiz a Valladolid) las derechas ganaron en porcentaje de voto y también obtuvieron más senadores. Una lista unitaria de izquierdas que la convirtiera en primera fuerza también podría aspirar a revertir el resultado. Todo ello, claro, si no hay una debacle generalizada en el bloque izquierdo.
No hay que perder de vista que, tal y como contó este medio, un PP que, eventualmente, lograra la mayoría de tres quintos en el Senado —algo que tampoco estuvo tan lejos en las pasadas elecciones—, podría hacer nombramientos en órganos como el Tribunal Constitucional (TC) o el Consejo General Poder Judicial (CGPJ) sin pactar con los socialistas. También plantear reformas agravadas de la Constitución.
Las izquierdas no cierran la puerta
Casi ninguno de los partidos de izquierda consultados por este medio se cierra a la iniciativa, pero algunos se muestran más entusiastas que otros. Fuentes del PSOE confirman que la iniciativa les ha llegado y que están «dispuestos a sentarse». «El objetivo», resuelven, «es evitar que el Senado se convierta otra vez en el circo de la derecha». En Movimiento Sumar las sensaciones son muy parecidas. Fuentes del partido concretan que mantuvieron una primera toma de contacto con los promotores de la iniciativa en julio y que observan con interés la propuesta. Incluso es posible que alguna figura del partido asista a la presentación del 6 de octubre, que se llevará a cabo en la Sala Galdós del Ateneo.
Fuentes de Izquierda Unida explican que, si bien no se ha realizado ninguna propuesta oficial al partido, sí ha habido algunos contactos «informales» con algunas de sus federaciones. En cualquier caso, subrayan que la formación de Antonio Maíllo es «muy respetuosa con las propuesta de la sociedad civil», aunque, en este caso, no pueden valorar una iniciativa que todavía no se les ha expuesto de forma oficial. De todas formas, estarán abiertos a hablar cuando eso ocurra.
Otras formaciones como Compromís o Más Madrid se mantienen a la expectativa, pero afirman que sería una propuesta «a estudiar». En Podemos reina el silencio. En cuanto a ellos, la plataforma promotora explica que espera atraerlos a la causa, toda vez que una candidatura unitaria de izquierdas con un partido del bloque fuera de la misma podría funcionar como una «vía de escape» que desbaratara la estrategia.
Formaciones como ERC o EH Bildu juegan en otro tablero porque, en el caso de Catalunya, la mayoría de los senadores se los queda el PSC, salvo algunos que caen en manos de ERC y otros —menos— en las de Junts. En Euskadi, por su parte, tampoco obtiene ninguno el PP. Se los reparten entre EH Bildu y el PNV. En Galicia, donde, en cambio, los populares sí son fuertes, el BNG prefiere no formar parte de pactos con fuerzas estatales de este tipo. Los gallegos son, en este caso, la excepción.
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