VERA, Kesher y ACOM: la red que presiona para impedir que las universidades europeas dejen de colaborar con Israel

Un año después del estallido del conflicto entre Israel y Gaza, la agencia de investigación de la Comisión Europea recibió una carta de un despacho de abogados de Bruselas. «No existen motivos para excluir a las instituciones de investigación israelíes sobre la base de la ética […] o de los derechos humanos», sostenía el documento. El texto lo firmaba el bufete Kesher en nombre de la Universidad de Tel Aviv y del Instituto Weizmann de Ciencias, dos de las principales instituciones académicas de Israel.
La carta, a la que ha tenido acceso el consorcio de medios Investigate Europe, era la respuesta a los intentos de la Universidad de Gante (Bélgica) de excluir a ambas instituciones de un proyecto de Horizonte Europa, el principal programa de investigación de la UE, dotado con 95.000 millones de euros.
Desde hace años, la Universidad de Gante intenta abandonar proyectos en los que participan «socios israelíes problemáticos» por sus presuntos vínculos con el Estado, el ejército o los servicios de seguridad hebreos. En mayo de 2024, el Comité de Política de Derechos Humanos e Investigación de Doble Uso de la universidad belga recomendó poner fin a estas asociaciones debido a la «escalada de la guerra y a la magnitud de las violaciones de los derechos humanos en Gaza».
En marzo de 2026, la universidad anunció que había conseguido retirarse de Osteonet, un proyecto de modelización tridimensional de tejido óseo en el que participaba la Universidad de Tel Aviv, una institución con vínculos conocidos con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La de Gante es una de las pocas universidades que han abandonado un proyecto de Horizonte invocando su política de derechos humanos.
La institución belga forma parte de las decenas de universidades, incluidas algunas españolas, que anunciaron planes para romper o suspender su colaboración con instituciones académicas israelíes debido a sus vínculos con el sector de la defensa, después de que comenzaran los ataques contra Gaza en octubre de 2023. Sin embargo, pese a las declaraciones públicas y las protestas estudiantiles masivas, muchas de ellas han visto frustrados sus esfuerzos.
Una investigación de seis meses dirigida por Investigate Europe y Reporters United (Grecia), publicada en exclusiva en España por Público, ha revelado cómo Kesher, un bufete con sede en Bruselas, forma parte de una red de actores que trata de impedir que las universidades abandonen sus colaboraciones con instituciones israelíes. El reportaje lo publican también EUobserver (Bélgica), Follow the Money (Países Bajos), Knack (Bélgica), Le Monde (Francia) y Le Vif (Bélgica).
En el centro de esta campaña se encuentra la Asociación de Rectores de Universidades Israelíes, un influyente organismo que agrupa a altos cargos de las nueve principales universidades de investigación de Israel. Conocida por sus siglas en hebreo, VERA, la asociación se presenta como defensora de la educación superior israelí. Sin embargo, desde 2023, VERA se ha situado en primera línea de la lucha contra el boicot académico, trabajando para contrarrestar lo que considera una «grave amenaza» para la enseñanza superior israelí.
«La participación en el programa Horizonte proporciona no solo un impulso financiero inestimable e irremplazable, sino que también permite a los investigadores israelíes establecer asociaciones de investigación […] e influir desde dentro en la agenda científica y académica de Europa», rezaba un informe de VERA fechado en mayo de 2026.

Durante una sesión celebrada en el Parlamento israelí en septiembre de 2025, VERA informó a los diputados de que había gastado 800.000 dólares (687.000 euros) en trabajos jurídicos durante los dos años anteriores, para proteger la participación israelí en iniciativas de investigación.
«Cada programa Horizonte tiene enfoques específicos en el mundo cibernético, el mundo de la inteligencia artificial, etcétera”, destacó Emmanuel Nahshon, presidente del grupo de trabajo de VERA contra el boicot. «Esto nos permite formar parte de los avances más punteros en el ámbito científico», añadió, “si no estamos allí, simplemente nos quedaremos atrás”.
Documentos descubiertos por Investigate Europe, entre ellos actas de reuniones, informes y memorandos internos, detallan las numerosas estrategias que VERA y sus aliados están utilizando para frustrar los boicots en todo el continente.
La batalla jurídica
En una hoja de cálculo titulada VERA State of Affairs, oculto en un hipervínculo en la página web de VERA, Kesher enumera 27 universidades de nueve países europeos en las que ha intervenido, en nombre de la asociación, debido a «incidentes» relacionados con boicots académicos. La lista detalla el tipo de medidas adoptadas por el despacho de abogados en cada caso, desde el envío de cartas legales y la colaboración con bufetes locales hasta la presión sobre las autoridades nacionales para obtener apoyo.
En un documento adjunto titulado Informe provisional, fechado en enero de 2025, Kesher expone las «preocupaciones más urgentes» a las que se enfrenta. Describe «ataques coordinados de diferentes universidades, que colaboran en grupos« y cita el trabajo de la Universidad de Gante junto con otras universidades flamencas.
También detalla las posibles estrategias que VERA podría adoptar para contrarrestar los movimientos de boicot, entre ellas «dirigir la financiación para imponer un coste desproporcionado a los organismos que boicotean» y disuadirles de nuevas acciones. Además, insiste en la necesidad de «desarrollar una narrativa de respuesta más sólida para abordar la afirmación de que los boicots son ‘necesarios’ para cumplir con las obligaciones internacionales o ‘moralmente imperativos».
En otra carpeta de Google Drive de la página web de VERA, localizada por Investigate Europe, un conjunto de archivos titulados Informe de seguimiento de redes sociales revela cómo la asociación rastrea opiniones y anuncios críticos en las plataformas sociales.
Netta Barak-Corren, miembro de VERA y profesora de la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde tiene su sede la asociación, ha sido explícita sobre la necesidad de hacer frente directamente al movimiento de boicot. «Los campos de batalla del octavo frente de Israel [el término utilizado por Benjamin Netanyahu para referirse a la batalla israelí por la opinión pública global] se extienden desde las aulas y los patios de las universidades hasta las comisiones reguladoras y los tribunales encargados de hacer cumplir estas leyes», declaró en 2024. «Los soldados que necesitamos para librar esta batalla son abogados», subrayó.

Por otra parte, las actas obtenidas de una reunión del Gobierno israelí celebrada en enero de este año revelan que el Consejo de Educación Superior, la autoridad estatal responsable de las políticas académicas, abrirá una nueva oficina para «combatir el boicot académico», con seis millones de shekels (1,7 millones de euros) de financiación estatal para 2026. Según el Consejo de Educación Superior, esa iniciativa supone pasar «de una política reactiva a una actuación ofensiva y proactiva».
Universidades bajo presión
Tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia de enero de 2024, que advirtió del riesgo de genocidio en Gaza, y la ola de acampadas estudiantiles en universidades de todo el mundo, varias instituciones académicas europeas intentaron retirarse de proyectos de investigación en los que participaban entidades israelíes, especialmente aquellas vinculadas a programas militares.
La prestigiosa Universidad de la Sorbona, en París, ha sido un objetivo destacado para VERA y sus abogados. En documentos internos obtenidos por Investigate Europe, el gabinete de abogados Kesher describe su éxito a la hora de hacer descarrilar la iniciativa y cita la «estrecha colaboración» con el embajador de Israel en Francia, Joshua Zarka. Kesher añade que habían recibido apoyo adicional desde otros ámbitos: «El presidente de la comunidad judía, en colaboración con destacadas figuras políticas francesas (especialmente antiguos ministros y el presidente de la región), está trabajando en estrecha coordinación y esforzándose activamente por retirar esta propuesta del orden del día».
La moción para poner fin a las colaboraciones académicas con universidades israelíes fue finalmente rechazada. Pero la embajada de Francia «niega categóricamente que mantuviera algún tipo de comunicación». La Universidad de la Sorbona afirma igualmente que no ha sido «objeto de ningún tipo de influencia externa».
Mientras tanto, la Universidad de Granada, en España, lleva más de dos años inmersa en una batalla judicial con ACOM, un grupo de presión proisraelí que impugnó su decisión de suspender sus vínculos académicos con instituciones israelíes.
El caso ha pasado ya por dos instancias judiciales, con resultados contradictorios, y se encuentra ahora en el Tribunal Supremo. El pasado marzo, el alto tribunal admitió a trámite el recurso de casación presentado por la universidad y no se espera que la sentencia llegue antes de 2027, pero el interés del caso radica en que puede sentar un precedente para otras universidades españolas.
En total, ACOM ha presentado demandas contra ocho universidades españolas, alegando que la suspensión de las relaciones es «discriminatoria». Se trata de la Complutense de Madrid y las universidades de Málaga, València, Burgos, País Vasco, Oviedo y La Laguna, además de Granada.
Las siglas de ACOM corresponden a Acción y Comunicación sobre Oriente Medio, un grupo que se define a sí mismo como una «organización española, aconfesional e independiente que fortalece la relación entre España e Israel». Pero según uno de los letrados implicados en la causa, «lo cierto es que tiene una financiación y una capacidad de litigar extraordinarias, lo que le permite contratar a abogados famosos».
Inacción de la Comisión Europea
La Comisión Europea ha defendido sistemáticamente la participación en Horizonte Europa de las entidades israelíes. Hasta la fecha, ninguna institución israelí ha sido apartada de un proyecto por incumplir los estándares éticos establecidos en el artículo 14 del Acuerdo de Subvención de Horizonte Europa. Este establece que «la acción debe llevarse a cabo de conformidad con las normas éticas más estrictas y con el derecho aplicable de la UE, internacional y nacional en materia de principios éticos».
Una carta enviada a VERA en julio de 2024 por la entonces comisaria de Investigación, Iliana Ivanova, dejó clara la posición de la Comisión: «La terminación basada únicamente en la nacionalidad sería improcedente y constituiría una discriminación prohibida en virtud del Acuerdo de Asociación».
El mismo principio fue reiterado a finales de 2025, cuando la nueva comisaria de Investigación, Ekaterina Zaharieva, aseguró que «ninguna acción o comportamiento del Estado de Israel puede considerarse automáticamente atribuible a las entidades israelíes que participan en Horizonte Europa».
Rusia e Israel: ¿doble rasero?
Existe la idea generalizada de que, para paralizar proyectos con entidades israelíes, primero debe suspenderse el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel, lo que requiere unanimidad entre los Estados miembros, o una mayoría cualificada en el caso de los acuerdos comerciales.
«Pero esto no tiene nada que ver con el cumplimiento de los valores éticos establecidos en el artículo 14 del Acuerdo Modelo de Subvención de Horizonte Europa, que afecta a todos los beneficiarios», explica el profesor Yiorgos Vassalos, investigador de la Universidad Libre de Bruselas.
El 4 de marzo de 2022, menos de 10 días después de los primeros ataques rusos contra Kiev, la Comisión anunció que había suspendido todos los pagos correspondientes a 29 proyectos de investigación rusos en curso, por un total de 12,6 millones de euros. Posteriormente, el 8 de abril de 2022, la Comisión formalizó la decisión junto con la aprobación de un quinto paquete de sanciones contra Rusia.
«La Comisión está intentando encontrar excusas legalistas, cuando la cuestión que tenemos delante es muy sencilla», protesta Vassalos: «Hay tantas pruebas de violaciones de los derechos humanos en Israel que son más de las que podemos encontrar en cualquier otro conflicto».
La Comisión rechaza por su parte cualquier comparación entre la participación de Israel y la de Rusia en proyectos de Horizonte Europa. Según uno de sus portavoces, cualquier solicitud para poner fin a la participación israelí en proyectos se evalúa caso por caso. A lo que añade que «no puede descartarse que los resultados de un determinado proyecto, aunque inicialmente hayan sido concebidos y financiados exclusivamente para aplicaciones civiles, puedan desarrollarse posteriormente como tecnologías con aplicaciones de doble uso».
Horizonte Europa 2028–34
En estos momentos se están negociando en Bruselas las normas del próximo programa Horizonte Europa para el periodo 2028–34. Y algunos eurodiputados quieren que se incluya un marco más claro para que las universidades puedan retirarse de un proyecto. También se están realizando esfuerzos para limitar los proyectos de doble uso o de defensa.
«Nuestro objetivo es situar el artículo 14 sobre los principios éticos en primer plano, como condición para participar en un proyecto, de modo que un Estado, en este caso Israel, aunque podría tratarse de otro país asociado, quede excluido desde el principio», indica la eurodiputada Lina Gálvez, ponente del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo.
Mientras tanto, el movimiento israelí contra el boicot académico sigue de cerca las negociaciones. «El verdadero peligro es el próximo Horizonte», advierte Emmanuel Nahshon, de VERA, «porque, tal y como están las cosas, si la discusión tuviera lugar hoy, de ninguna manera estaría garantizado que Israel fuera aceptado en el nuevo Horizonte».
Editor: Chris Matthews
Verificación de datos: Ella Joyner
Esta investigación ha sido dirigida por Investigate Europe, un equipo transfronterizo de periodistas de investigación, y Reporters United, una red de investigación con sede en Atenas, Grecia. El reportaje lo publican, además de Público, EUobserver (Bélgica), Follow the Money (Países Bajos), Knack (Bélgica), Le Monde (Francia) y Le Vif (Bélgica).
Source link