Las horas que dormimos, la forma en la que lo hacemos o cómo nos sentimos al levantarnos, puede ser una cuestión bastante más importante de lo que nosotros creemos. El sueño juega un papel crucial en nuestro bienestar a nivel físico y mental. Sin embargo, también existen múltiples cuestiones en las que interfiere el sueño y no nos percatamos. Una de ellas es la demencia. Según el doctor La Rosa, en su canal de YouTube, la calidad del sueño cae con la edad y las alteraciones del sueño aparecen con frecuencia años antes de que se diagnostique una demencia.
La relación entre el sueño y la demencia
Cuando descansamos menos o peor, tal y como dice el experto; el cerebro se limpia menos y, por tanto, se acumula más daño, lo que genera más síntomas de demencia en el cerebro a lo largo de la vida. La corrección de la calidad de sueño puede ser una de las estrategias más sencillas para mejorar a nivel mental y evitar ciertos síntomas de demencia.
Uno de los datos más interesantes es que, si coger una lista de 14 factores de riesgo modificables para la demencia, a día de hoy, el sueño no se encuentra entre ellos por la llamada causalidad inversa. Enfermedades como el Alzheimer, muchos años antes de dar síntomas de memoria, rompe el sueño, altera tu ciclo de sueño, porque va dañando o destruyendo zonas del cerebro que los regulan.
Las explicaciones posibles
El doctor, señala en el vídeo que la gente que duerme mal desarrolla demencia por dos explicaciones posibles. Y es que, dormir mal puede que acelere la aparición de la demencia o que la demencia que no sé que padezco ya esté apareciendo causando mal sueño.
Sea cual sea el motivo por el que la demencia está relacionada con el sueño, o con el mal sueño mejor dicho, sí que existe una verdad universal. Esta es que se debe priorizar y corregir el descanso en caso de que sea malo, nos afecte o notemos que interfiere en nuestras vidas. Recordar que el descanso es un elemento esencial en nuestras vidas es crucial si lo que queremos es proteger nuestra salud cerebral en el largo plazo, así como nuestro bienestar físico y mental.
Para ello es necesario crear una rutina de sueño y mantener una buena higiene del sueño para que podamos conciliarlo con normalidad y sin mayores complicaciones, que eso es lo que deberíamos conseguir cada noche con relativa sencillez.
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