El Comité Económico y Social Europeo (CESE) pide a la Unión Europea que haga de la prevención la base de la futura política de incendios forestales en Europa.
El CESE sostiene que el creciente riesgo de incendios requiere una respuesta estratégica a largo plazo, en lugar de centrarse continuamente en la lucha contra incendios de emergencia.
En un nuevo dictamen en respuesta al anuncio de la Comisión Europea sobre la gestión integrada del riesgo de incendios forestales, la Comisión dijo que la prevención de incendios forestales sigue sin contar con fondos suficientes.
Pide una mayor inversión, una mejor gestión de la tierra y una mayor cooperación entre los estados miembros para reducir el riesgo de incendios forestales antes de que ocurran desastres.
El aviso se produce cuando los incendios forestales en Europa se vuelven más frecuentes, intensos y geográficamente extendidos debido al cambio climático.
El CESE cree que un enfoque basado en la prevención protegerá mejor a las comunidades locales, la biodiversidad y las economías rurales, al tiempo que reducirá la presión sobre los servicios de respuesta a emergencias.
«Los incendios forestales ya no son un problema estacional limitado al sur de Europa, sino que se han convertido en una emergencia de protección pública en Europa», afirmó Luis Mira, miembro del CESE, quien redactó el dictamen.
«La prevención debe convertirse en nuestra primera línea de defensa, respaldada por un presupuesto comprometido de la UE, formación profesional y una estrategia europea verdaderamente integrada. El coste de la inacción se medirá en vidas, pérdida de biodiversidad y el futuro de nuestras zonas rurales».
La prevención debería impulsar la futura política contra incendios forestales
La comisión dice que la gestión de incendios forestales debe pasar de responder a emergencias a mitigar las condiciones en las que se propagan los incendios.
El informe recomienda la creación de un fondo europeo específico para la prevención de incendios forestales dentro del próximo marco financiero plurianual de la UE, separado de la Política Agrícola Común (PAC).
Según el CESE, la prevención a largo plazo requiere un apoyo financiero sostenido que permita a los Estados miembros invertir en medidas de recuperación, en lugar de depender principalmente de los recursos de extinción después de un incendio.
Reducir el riesgo de incendios forestales mediante la gestión activa de la tierra
Las recomendaciones clave se centran en mantener actividades agrícolas, forestales y ganaderas productivas en todas las zonas rurales.
La comisión advierte que el abandono de tierras contribuye a un aumento de la vegetación inflamable, aumentando la probabilidad y gravedad de los incendios forestales.
El CESE sostiene que la gestión activa del territorio debería convertirse en una prioridad estratégica para Europa, ya que apoya la resiliencia climática, la seguridad alimentaria y la integridad territorial.
También enfatiza que los gobiernos locales, los agricultores, los silvicultores y las organizaciones de la sociedad civil deberían desempeñar un papel central en el desarrollo e implementación de estrategias de prevención de incendios forestales.
Fortalecer la cooperación europea
Además de una mayor inversión, la Comisión pide una estrategia europea común contra los incendios forestales que fortalezca la cooperación entre los Estados miembros.
Las medidas propuestas incluyen una mayor capacitación especializada para bomberos y comunidades rurales, un despliegue generalizado de tecnología innovadora e infraestructura de doble uso y un compromiso financiero a largo plazo para programas de prevención.
El CESE también destacó los impactos de gran alcance de los incendios forestales en Europa, señalando que están dañando los ecosistemas, amenazando la biodiversidad, aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero y suponiendo una carga económica adicional para las regiones.
A medida que las temporadas de incendios forestales se vuelven más largas y más graves, la Comisión concluye que una inversión sostenida, una gobernanza más sólida y una acción europea concertada son esenciales para mejorar la resiliencia antes de que se intensifiquen futuras temporadas de incendios.
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