La soberanía tecnológica es una de las grandes prioridades en la agenda de Unión Europea.
“Europa debe ser más independiente. Debemos asumir una mayor responsabilidad por nuestra seguridad, reforzar nuestra competitividad y asegurarnos de disponer de los medios para actuar de forma autónoma y afrontar los desafíos actuales y futuros”, declaraba Ursula von der Leyen en su discurso sobre el Estado de la UE de 2025.
No es para menos, puesto que la transformación digital que hemos vivido en la última década es una realidad indiscutible.
Dicha digitalización alcanza sus cotas más altas en ámbitos como la banca o la administración pública, que gestionan ingentes volúmenes de información crítica de sus clientes y usuarios.
También manejan datos altamente sensibles las empresas de sectores como las utilities, la sanidad o incluso el retail.
Esto nos lleva a plantearnos en manos de quién están todos estos datos. Y lo más importante: ¿qué podría suceder si, llegado el caso, los proveedores de estas tecnologías ajenas a la UE suspenden o limitan sus servicios?
Lejos de la soberanía tecnológica
Cabe señalar que la UE depende actualmente de terceros países para más del 80% de los principales productos, servicios, infraestructuras y propiedad intelectual digitales, según se desprende del informe ‘Digital industrial policyfor Europe’.
Una de los puntos clave de la estrategia de soberanía tecnológica pasa por el mantenimiento de los datos sensibles alojados, procesados y protegidos dentro de las fronteras legales de la UE y bajo marcos de cumplimiento comunitarios.
De este modo, las empresas requieren de proveedores e infraestructuras de proximidad para operar con plenas garantías.
Según el informe ‘Cloud Nation 2026’, elaborado por Aire, la necesidad de ejecutar la infraestructura a nivel nacional responde a factores de alta relevancia corporativa.
La preocupación por la seguridad o la protección de datos es el principal motivo que aducen las empresas (57% de las respuestas).
También tienen mucha importancia factores como los requisitos reglamentarios de cumplimiento (51%), la respuesta a las expectativas de los clientes (47%) o los requisitos de rendimiento o latencia (47%).
“Al mantener los datos dentro del perímetro jurídico de la UE y bajo operadores sujetos a legislación comunitaria, las organizaciones reducen la incertidumbre legal y minimizan la exposición a normativas y accesos extraterritoriales”, indican los autores del informe.
Además, remarcan que “la urgencia por adoptar entornos soberanos se ha acelerado con la entrada en vigor y plena operatividad de la Directiva Europea de Ciberseguridad NIS2”.
Esta nueva normativa plantea importantes retos a las empresas. “La gestión de vulnerabilidades y parches (50%) y la continuidad de negocio y recuperación ante desastres (49%) son las áreas más desafiantes para las compañías europeas”, detalla los responsables del estudio.
El control del email, esencial
El control de las comunicaciones por correo electrónico es una pieza clave para la soberanía tecnológica. Esta situación se acentúa en sectores regulados, como banca/finanzas, sanidad y administración pública.
Casi dos tercios (65%) de las organizaciones españolas reguladas consultadas por Retarus consideran que controlan sus flujos de correo electrónico.
Sin embargo, un tercio de ellas (33%) dependen de proveedores no europeos. Además, sólo la mitad (55%) afirman poder aplicar sus políticas y procesos de e-mail de forma autónoma.
Asimismo, apenas 4 de cada 10 (39%) creen que pueden gestionar o migrar sus cuentas sin depender de su proveedor. Y el 58% consideran muy probable que sus datos corran el riesgo de quedar expuestos a leyes extraterritoriales.
Esta inquietud está provocando una reacción. El estudio descubre que casi 9 de cada 10 entidades españolas (88%) prevén un proceso de ‘geopatriación’ en los próximos 18 meses.
No en vano, el 94% de las organizaciones españolas consideran la soberanía una prioridad estratégica, que implica directamente a la dirección y a los altos cargos. Además, todas las consultadas en nuestro país dicen que es un factor clave a la hora de elegir proveedor.
Y no hace falta irse muy lejos para encontrar opciones. Por ejemplo, la startup española Email5 ofrece una interesante alternativa a los servicios de Google Gmail o Microsoft Outlook.
Además, apuesta decididamente por la privacidad, gracias al uso de blockchain. Así pues, la compañía asegura que esta tecnología garantiza que todos los correos se almacenan de forma segura a través de una red distribuida de nodos, certificando la integridad y la autenticidad de la información intercambiada.
Además, utiliza el estándar HTML5, que ofrece una experiencia de correo electrónico mejorada, incluyendo opciones de diseño avanzadas y soporte multimedia dentro de los mensajes.
Source link