Los científicos de la Universidad de Goethe han logrado grandes avances en la degradación de los PFA y están ofreciendo una nueva esperanza en la batalla global contra estos «productos químicos eternos» duraderos.
Sus catalizadores recientemente desarrollados descomponen los compuestos de PFA de manera rápida y eficiente sin depender de metales pesados raros o tóxicos.
A medida que las preocupaciones sobre la contaminación por PFA crecen en todo el mundo, esta solución innovadora y de bajo costo podría cambiar la forma en que abordamos uno de los contaminantes ambientales más obstinados de la época.
Comprender la amenaza de PFAS
Los materiales polifluorados y polifluorados, bien conocidos como PFA, han sido bienvenidos por sus increíbles propiedades.
Desde utensilios de cocina antiadherentes y ropa de hoja de agua hasta espuma de extinción de incendios y lubricantes industriales, estos productos químicos sintéticos pueden resistir el calor, el aceite, la suciedad y el agua como la mayoría de los demás. Pero su fuerza es también su caída.
La estabilidad de los mismos productos químicos, que hace que PFA sea extremadamente conveniente, apenas es destruible incluso en entornos naturales.
Estos llamados productos químicos eternos se acumulan con el tiempo en el suelo, el agua, la vida silvestre e incluso el cuerpo humano. Con más de 4.700 variaciones conocidas, PFA plantea serias preocupaciones en todo el mundo.
Algunos están vinculados al cáncer, la interrupción hormonal y otros problemas de salud, lo que provocó una urgencia creciente para desarrollar formas seguras y efectivas de romper la PFA.
Una nueva era para el deterioro de PFA
En un importante avance científico, los químicos de la Universidad de Goethe Frankfurt han presentado un nuevo catalizador que puede descomponer eficientemente los compuestos de PFA sin la necesidad de metales pesados tóxicos.
A diferencia de los métodos tradicionales que se basan en elementos raros y caros, como el platino y el paladio, este nuevo enfoque utiliza una estructura basada en el boro rentable y ambientalmente seguro.

El núcleo de la innovación se encuentra en un marco de carbono que alberga dos átomos de boro. Esta configuración única no solo proporciona los electrones necesarios para escindir los infames enlaces de fluorina de carbono estable (C – F) que definen las moléculas de PFA, sino que también permanecen estables en el aire y la humedad, una propiedad rara de los compuestos de boro.
Sorprendentemente, este proceso ocurre a temperatura ambiente durante solo unos segundos y reduce drásticamente los requisitos de energía y la complejidad de la descomposición de PFA.
Hacia la química ecológica
Hoy, el catalizador utiliza metales alcalinos como el litio para donar electrones durante la reacción.
Sin embargo, los investigadores están investigando activamente la transición a las corrientes directas como fuentes de electrones.
Este cambio marca un gran paso adelante para hacer que la degradación de PFA sea más escalable, pero también compatible con las fuentes de energía verde.
Cambiar de productos químicos reactivos a entradas eléctricas le permite racionalizar las aplicaciones industriales y abrir puertas para un uso más generalizado en las tecnologías de restauración ambiental.
Este es un desarrollo prometedor que combina bien con los objetivos globales sobre la sostenibilidad y la reducción de residuos químicos.
Posibilidad de integración de drogas
El enfoque inmediato radica en la degradación de PFA, pero la utilidad del catalizador no termina allí. Los átomos de flúor se usan con frecuencia en productos farmacéuticos para aumentar la estabilidad del fármaco y la biodisponibilidad.
Este nuevo catalizador puede proporcionar a los científicos un control sin precedentes sobre la fluoración en el diseño de fármacos, lo que permite una síntesis más precisa de fármacos con una eficacia mejorada y efectos secundarios reducidos.
Dichas funciones de doble propósito subrayan la importancia más amplia de los avances. Esto se destaca no solo como una solución para presionar desafíos ambientales, sino también como una herramienta para promover la innovación futura en salud y química.
Pasos cerca del final del legado de PFAS
Como la contaminación por PFA afecta cada vez más a las comunidades y ecosistemas en todo el mundo, la necesidad de métodos de degradación efectivos, escalables y no tóxicos es urgente.
El catalizador desarrollado en la Universidad de Goethe representa un paso prometedor en esa dirección, proporcionando una forma viable de desmantelar estos contaminantes persistentes mientras evita el uso de metales pesados dañinos.
A medida que continúa la investigación, este hallazgo podría allanar el camino para entornos más seguros y tecnologías más limpias, convirtiendo el marea en décadas de acumulación de PFA. En la lucha contra los productos químicos para siempre, esta innovación puede ser un cambio de juego.
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