Investigadores destacados de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California han recibido una subvención federal de 10 millones de dólares para ampliar su investigación sobre los efectos en la salud de los PFAS, sustancias químicas sintéticas comúnmente conocidas como sustancias químicas permanentes.
Esta financiación se proporciona a través de la prestigiosa iniciativa de Investigación en Salud Ambiental Innovadora y Visionaria (RIVER) del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH).
El proyecto estará dirigido por Vaia Lida Ciatzi, médica científica y profesora de población, ciencias de la salud pública y pediatría.
Su equipo estudiará cómo la exposición a las PFAS contribuye a enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad del hígado graso relacionada con el metabolismo, además de desarrollar estrategias para reducir la exposición en las comunidades afectadas.
Los investigadores esperan que este estudio proporcione evidencia científica más sólida para guiar las futuras regulaciones de salud pública, mejorar la detección temprana de enfermedades relacionadas con las PFAS y crear herramientas prácticas para reducir los riesgos para la salud a largo plazo asociados con estos químicos.
«Esta financiación nos permite adoptar un enfoque amplio y centrado en la acción. Nuestro objetivo no es sólo comprender cómo las PFAS afectan a los humanos, sino también utilizar ese conocimiento para desarrollar herramientas y estrategias para prevenir enfermedades y proteger a las comunidades».
Por qué la exposición a las PFAS sigue siendo un importante problema de salud pública
Las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) se utilizan ampliamente en productos de consumo y en la producción industrial porque son resistentes al calor, el agua y el aceite.
Se utilizan en una variedad de productos, desde utensilios de cocina antiadherentes hasta envases de alimentos y espuma contra incendios. Su durabilidad también plantea importantes problemas medioambientales.
Las PFAS, también conocidas como sustancias químicas permanentes, se acumulan en el suelo, el agua potable y el cuerpo humano con el tiempo. Los estudios muestran que casi todos los estadounidenses ahora tienen niveles mensurables de PFAS en la sangre, lo que genera preocupación sobre los efectos a largo plazo de la exposición a los PFAS en la salud.
Estudios anteriores han relacionado las PFAS con una lista cada vez mayor de afecciones médicas, incluidos trastornos hormonales, cambios en el sistema inmunológico, daño hepático y trastornos metabólicos.
Sin embargo, los científicos no comprenden completamente cómo estas sustancias químicas causan enfermedades a nivel celular y por qué algunos individuos parecen más vulnerables que otros.
Un nuevo estudio rastrea el riesgo de PFAS en 50.000 personas
La investigación de Chatzi tiene como objetivo llenar estos vacíos de conocimiento utilizando un enfoque de «salud ambiental de precisión» a gran escala.
El equipo de investigación planea analizar datos de más de 50.000 participantes en 18 estudios separados para determinar cómo la exposición a las PFAS afecta la salud metabólica en las diferentes etapas de la vida.
Los científicos examinan marcadores biológicos como genes, proteínas e indicadores metabólicos relacionados con el peso, el azúcar en sangre y los niveles de colesterol. El objetivo es identificar distintos patrones biológicos asociados con la exposición a PFAS y el desarrollo de enfermedades.
Los investigadores también planean realizar pruebas clínicas en muestras de tejido humano utilizando modelos de tejido 3D avanzados que recrean órganos como el hígado y el páncreas.
Se espera que estos modelos proporcionen una visión más profunda de cómo las PFAS interfieren con los procesos metabólicos del cuerpo.
Tecnología multiómica avanzada para la identificación temprana de señales de advertencia
Otro enfoque importante de este proyecto incluye el uso de análisis multiómicos para combinar conjuntos de datos biológicos complejos para identificar cambios moleculares tempranos asociados con la exposición química.
Los investigadores esperan que este estudio descubra características biológicas únicas asociadas con la exposición a PFAS. En última instancia, estos hallazgos podrían ayudar a los médicos a identificar antes a los pacientes de alto riesgo y respaldar estrategias de prevención más específicas.
Las asociaciones comunitarias pueden ayudar a reducir la exposición a las PFAS
Este esfuerzo también incluye trabajar directamente con las comunidades afectadas, particularmente áreas en el sur de California donde se ha detectado contaminación con PFAS en los sistemas públicos de agua.
Los investigadores colaborarán con el Silent Spring Institute para ayudar a desarrollar intervenciones culturalmente adaptadas destinadas a reducir el riesgo de exposición y mejorar los resultados de salud pública.
Además de promover la comprensión científica, se espera que este proyecto fortalezca la base de evidencia para futuras decisiones de política ambiental y contribuya al debate nacional sobre la regulación de los efectos de las PFAS en la salud.
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