Un nuevo centro de investigación financiado con fondos federales y dirigido por la Escuela de Minas de Colorado tiene como objetivo acelerar el desarrollo de tecnologías de destrucción de PFAS más seguras y eficaces a medida que las preocupaciones sobre los productos químicos permanentes continúan creciendo en todo el mundo.
El esfuerzo ha recibido $7 millones en financiamiento para evaluar nuevos sistemas de tratamiento y brindar orientación científica independiente a las comunidades que abordan la contaminación por PFAS.
El proyecto, llamado Centro de Ingeniería de Tecnología de Remediación de PFAS (Centro PFAS RiTE), reunirá a investigadores, empresas de ingeniería y expertos ambientales para evaluar qué tan bien funcionan los métodos de destrucción de PFAS nuevos y actuales fuera del laboratorio.
El centro está financiado a través del Programa de Certificación de Tecnología de Seguridad Ambiental (ESTCP) del Departamento de Defensa de EE. UU.
La iniciativa surge en medio de una creciente presión regulatoria y preocupación pública por la contaminación asociada con sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, comúnmente conocidas como PFAS.
Los investigadores que trabajan en el proyecto dicen que su objetivo es ayudar a los tomadores de decisiones a identificar estrategias de remediación escalables y rentables que destruyan completamente las PFAS en lugar de reubicar la contaminación.
Demanda creciente de soluciones confiables de destrucción de PFAS
Los productos químicos PFAS se utilizan ampliamente en productos industriales y de consumo porque son resistentes al calor, el agua y la grasa. Estos se encuentran comúnmente en espuma contra incendios, productos electrónicos, baterías, revestimientos antiadherentes y algunos dispositivos médicos.
También son químicamente estables, lo que los convierte en uno de los contaminantes ambientales más difíciles de eliminar. Los compuestos de PFAS pueden persistir en el suelo y el agua durante décadas, contaminando los suministros de agua potable y los ecosistemas tanto en zonas urbanas como rurales.
A medida que los gobiernos endurecen las regulaciones ambientales y aumentan los casos de contaminación, existe una presión cada vez mayor para desarrollar sistemas de remediación que puedan eliminar permanentemente los químicos PFAS.
Los investigadores del Centro PFAS RiTE dicen que muchos gobiernos locales actualmente carecen de datos confiables sobre qué tecnologías pueden lograr sus objetivos a escala de manera segura.
El centro abordará esta brecha proporcionando protocolos de prueba estandarizados, evaluaciones de desempeño independientes y orientación técnica para las organizaciones que evalúan los sistemas de destrucción de PFAS.
Crecen las preocupaciones sobre los métodos de limpieza existentes
Los enfoques actuales de tratamiento de PFAS a menudo se basan en técnicas de separación como la filtración con carbón activado. Aunque estos sistemas pueden eliminar las PFAS del agua contaminada, aún producen corrientes de desechos concentrados que deben eliminarse.
En muchos casos, esos desechos se envían a vertederos o incineradores, lo que genera dudas sobre si los químicos realmente se están eliminando o simplemente se están trasladando a otras partes del medio ambiente.
Los investigadores también han identificado preocupaciones sobre los subproductos producidos durante algunos procesos de destrucción de PFAS. Un estudio reciente realizado por la Escuela de Minas de Colorado y la Universidad Estatal de Carolina del Norte destacó los riesgos potenciales que plantean los productos de fractura incompleta conocidos como PID.
Estos compuestos transportados por el aire pueden persistir en el medio ambiente y plantear desafíos de remediación adicionales si los sistemas de tratamiento no logran degradar completamente los químicos PFAS originales.
El Centro PFAS RiTE evaluará si las tecnologías emergentes pueden lograr la destrucción completa de las PFAS manteniendo la economía y la eficiencia energética.
Cooperación nacional para avanzar en la destrucción de PFAS
El nuevo centro establecerá un marco de revisión por pares para evaluar la preparación y el desempeño en el campo de las tecnologías de tratamiento tanto establecidas como emergentes.
Las actividades planificadas incluyen pruebas a escala piloto, estudios de validación independientes, identificación de lagunas de datos críticas y desarrollo de métodos de evaluación estandarizados para sistemas de destrucción de PFAS.
Los investigadores también planean crear recursos en línea y hojas de ruta tecnológicas para apoyar a los gobiernos, las empresas de servicios públicos y los administradores ambientales.
Los socios académicos que participan en este esfuerzo incluyen la Universidad Estatal de Carolina del Norte, la Universidad Tecnológica de Texas, la Universidad de Minnesota y la Universidad Internacional de Florida. Los colaboradores de la industria incluyen Geosyntec, GSI Environmental, AECOM, CDM Smith y Jacobs.
Los líderes del proyecto dijeron que el centro comenzará a recopilar aportaciones de los desarrolladores de tecnologías de separación y destrucción de PFAS a finales de este año como parte de un esfuerzo más amplio para acelerar el despliegue de sistemas de remediación más seguros en todo Estados Unidos.
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