Marruecos otra vez. A falta de un día para la esperada comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso, el supuesto papel del país vecino en la crisis de Ceuta ha protagonizado de nuevo la jornada política. Esta vez tras la publicación de una información que señalaba la existencia de un informe policial que atribuía responsabilidad a los gendarmes marroquíes en la entrada masiva de personas migrantes de los días 30 y 31 de julio.
Fue el medio El Español donde la noche del martes se pudo leer el siguiente titular: La Policía informa a la juez que la invasión de Ceuta fue guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto al migratorio. En el texto se hacía referencia a un informe enviado a la Audiencia Nacional aunque no se incluía el documento en sí ni se explicitaba que ese medio hubiera tenido acceso al mismo.
La noticia generó una respuesta casi inmediata en el Gobierno. Concretamente en el Ministerio de Interior que dirige Fernando Grande-Marlaska. El ministro solicitó de manera oficial información al respecto al director de la Policía Nacional, Francisco Pardo.
Mientras llegaba la respuesta, los diferentes ministros del Gobierno que tenían intervenciones públicas hicieron llamamientos a la cautela y a no hacer «conjeturas» antes de conocer toda la información completa. Y en paralelo el PP, con Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, exigía que el Gobierno convocara de urgencia a la embajadora de Marruecos en España como protesta. Aparte el líder del PP insistía en la necesidad de una convocatoria electoral.
La respuesta de Pardo llegó alrededor de las 15.00 horas y fue transmitida a los medios de comunicación a través de fuentes del Ministerio de Interior. Por un lado se explicitó que se había dado orden a los investigadores desde la juez de la Audiencia Nacional de no compartir ninguna información sobre la realización de este informe con sus superiores. Por otro, que se había corroborado que no existe informe alguno que atribuya a las Fuerzas de Seguridad marroquíes «la planificación o ejecución» de lo sucedido.
Pocas horas más tarde varios medios de comunicación, Público incluido, ahondaron en ese informe. El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional señala la participación de miembros de las Fuerzas de Seguridad marroquíes, tanto uniformados como de paisano, en la llegada masiva de migrantes a Ceuta de los días 30 y 31 de julio
Sobre esto, las fuentes consultadas de Moncloa destacan que «recuerda» a otros informes policiales con conclusiones forzadas tras una recopilación de datos o imágenes que ya se conocían. Como por ejemplo esos vídeos que circularon en redes sociales de agentes marroquíes o grupos de Facebook donde se hacían llamamientos a entrar en Ceuta. «Aunque tú no estás diciendo que ha sido Marruecos, estás dando a entender que ha sido Marruecos», destacan en el Gobierno.
Para el equipo de Sánchez, el informe no aporta «ninguna prueba» contra el Gobierno de Marruecos o «ninguna institución marroquí» más allá de «un grupo de gente ayudando a mover gente». «No concluyen en ningún momento que haya pruebas ni indicios para denunciar al Gobierno marroquí», añaden en Moncloa.
En este sentido, a última hora de la tarde de este miércoles Interior envió una serie de aclaraciones para apuntalar esta posición. El comisario general Javier Antonio Susin, comunicó, tras petición de Pardo, al director general operativo (DAO), José Luis Santafé, lo siguiente: «no se ha emitido informe alguno atribuyendo la autoría del asalto a ningún gobierno, servicio o persona, ya que, hasta la fecha, se desconoce la autoría intelectual de dicho asalto».
Los tiempos de la filtración
«El que pueda hacer que haga», afirma un integrante del Ejecutivo recordando la famosa frase de José María Aznar. «Es más de lo mismo. Y más grosero», añade esta fuente, que considera esta filtración como un capítulo más de las maniobras contra el Gobierno de Sánchez por parte de diferentes actores.
Fuentes gubernamentales inciden en que este informe se filtra a través de un medio de comunicación que «establece el marco» político para acaparar los focos toda una jornada. «Es un patrón, forma parte de la estrategia mediática y judicial de la derecha de este país contra el Gobierno», añaden estas fuentes.
Las fuentes gubernamentales consultadas salvan a Marlaska precisamente por el desconocimiento que tenía de este informe tras la decisión de la jueza. «¿Por qué le prohíbe a la Policía informar sobre delitos al Gobierno?», se preguntan en Moncloa, donde califican esa decisión como «barbaridad». «No se puede dar información de algo que no te informan», apuntan fuentes socialistas. Otras voces sí consideran que el ministro no termina de controlar ciertos sectores policiales que operan de manera reiterada contra el Ejecutivo.
Desde Moncloa mostraron en este sentido «sorpresa» porque haya información que afecte a la Seguridad Nacional y que no se haya puesto en conocimiento de los mandos de la emergencia, empezando por el ministro del Interior.
Todo esto, según señalan en el cuartel general de Moncloa, se «agrava» con el papel del PP, que le da «categoría de veracidad» a todo, acusa al Gobierno de ocultar información y «amplifica» el alcance del propio informe en sí. La lectura de los socialistas es que los populares «se han acostumbrado a decir barbaridades de de los temas absurdos domésticos y cuando llegan los grandes temas han perdido el Norte y ya no calibran».
Durante todas estas semanas desde el Ejecutivo de Sánchez han exculpado al reino alauita de cualquier tipo de responsabilidad en la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma. Una posición que ha sido fuertemente criticada por todo el arco parlamentario, con los socios del PSOE habituales incluidos. Consideran los socialistas que hay demasiadas «teorías de la conspiración» sobre el país vecino y que esta vez, al contrario de lo sucedido en 2021, Marruecos ha colaborado de manera «instantánea» como apuntó el propio Sánchez el lunes en su entrevista en la Cadena SER.
Con todo este contexto llega Sánchez al Congreso este jueves. El informe será a buen seguro un elemento más de la comparecencia. En Moncloa no dudan en mostrarse firme ante sus objetivos: «Vamos a poner datos encima de la mesa y a desmentirlos y a hablar claro. Nosotros hablamos claro, ni nos inventamos conspiraciones como otros, ni escondemos información como hicieron otros Gobiernos en otras ocasiones».
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