Más de un mes después de la entrada de alrededor de 80.000 personas en Ceuta los dos últimos días de julio, la incógnita sobre qué, quién o quiénes estuvieron detrás de este episodio, que ha desencadenado una crisis migratoria, humanitaria, política y de seguridad sin precedentes, sigue sin despejarse.
Una de las principales aristas que deja estas crisis es el papel de Marruecos, de quien el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, destacó su «esencial» cooperación, pero el informe remitido por la Policía a la Audiencia Nacional, dado a conocer este miércoles, deja este argumento en entredicho.
¿Es responsable Marruecos de la llegada masiva de personas a Ceuta? El documento, al que ha tenido acceso Público, abona esta teoría al señalar la participación de miembros de las Fuerzas de Seguridad marroquíes, tanto uniformados como de paisano, en la entrada de migrantes de los días 30 y 31 de julio.
A través de diferentes indicios, muchos de ellos basados en imágenes satelitales y publicadas en medios de comunicación, y «los vídeos disponibles en fuentes abiertas y los mostrados por algunos entrevistados», el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) incide en la permisividad e incluso participación de agentes marroquíes, pero no ofrece ninguna prueba directa sobre la autoría de Marruecos en este episodio.
«Nos encontramos ante un proceso planificado y ejecutado por medio de la coordinación de actores de la relevancia», señala el documento, haciendo referencia a la presencia de «efectivos uniformados de Fuerzas de Seguridad de Marruecos» y de «individuos no uniformados».
Los primeros, dieron «indicaciones» a las personas que cruzaron irregularmente la frontera para superar obstáculos y «organizaron el acceso a la zona de vehículos de gran tonelaje con gran cantidad de inmigrantes». Los segundos, cuya vestimenta «no coincide con la de la mayoría de personas que tratan de entrar/salir de Ceuta», fueron detectados «impartiendo instrucciones al personal uniformado desplegado sobre el entorno». «Todos ellos muestran actitudes de control, liderazgo y dirección de la situación frente a las personas que les rodean», agrega el informe sobre este segundo grupúsculo.
Por otro lado, el informe alude a la existencia de un «proceso previo de planificación», que se extrae del análisis comparativo con los otros procesos de entrada previos en Ceuta. «La comparación de ciertos elementos entre los procesos de los años 2021 y 2024 muestra una estructuración y secuencia de hechos que, en 2026, no solo responde básicamente a las mismas características, sino que incluso exterioriza un cierto proceso de depuración o mejora que se traduce en una gestión general y del impacto del mismo mucho más elaborado y eficiente que en los casos precedentes».

Para este proceso, la Policía subraya que se requiere la «alta capacidad de influencia en redes sociales», «personas vinculadas a las fuerzas de seguridad de Marruecos» y «personas o instituciones con la capacidad y experiencia necesaria para formar parte del nivel de planificación».
Sin determinar la autoría
Sin embargo, constata la imposibilidad de determinar la autoría. «La propia naturaleza de la convocatoria y la notable capacidad y eficacia con que se lleva a cabo el desarrollo y la difusión de la misma hace que, a día de entrega del presente informe, no se haya podido individualizar a quién/es forman parte de este nivel de responsabilidad pero, sí permite apuntar una serie de elementos concurrentes que son reveladores de las características del autor intelectual y material».
En este punto, la CENIF destaca que «no estamos ante un acontecimiento espontáneo ni incidental». De igual forma, «la base de su concepción busca la ocultación de la autoría». También, habla de que este episodio debe abordarse como «un proceso con fases temporales de ejecución diferenciadas». «Es un proceso que, en gran parte, repite pautas de procesos precedentes ya vistos en 2021 y 2024», apunta.
Subraya que se requiere «un nivel de técnico y de planificación muy alto», con la intervención de estructuras diferentes con «un alto nivel de coordinación, un objetivo compartido y una única referencia organizativa». Y, por último, determina que el proceso se desenvuelve en un marco que apunta a «una ‘ausencia de control’ en su fase de planeamiento y activación previa que no concurre en la segunda convocatoria».
Por otro lado, el informe alerta de que el análisis de esta entrada masiva «no debe limitarse a las actuaciones que tienen lugar en territorio marroquí», sino que los efectos de esas «se pueden ver amplificados o mitigados por la articulación de adecuados elementos de respuesta en territorio español».
Para esta unidad, la llegada masiva de los dos últimos días de julio «solo admite un análisis consistente si se aborda bajo una perspectiva conceptual que lo identifique como un proceso con sus correspondientes fases».
El informe también alude a la manipulación de la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones en caliente como un «factor concurrente de empuje», así como la Festividad del Día del Trono, el proceso de regularización extraordinaria de migrantes y la reducción efectiva del despliegue de Fuerzas de Seguridad en el entorno de la frontera de Marruecos con Ceuta y, especialmente, en el Espigón de El Tarajal.
«Resulta evidente la concurrencia de un proceso de dinamización, viralización de mensajes, activación y desactivación de perfiles de redes sociales y sistemas de mensajería, la contranarrativa y la desinformación asociadas a elementos externos, que permite hablar también de la mencionada planificación previa y refuerza la presencia de una dirección estratégica y operacional que actúan conforme a procedimientos perfectamente definidos a través de las distintas fases de ejecución del proceso».
Asimismo, el informe menciona el componente de control «sobre el terreno», que se pone de manifiesto «claramente» con la «detección de individuos cuyo perfil, actitudes y acciones no se corresponden con los de la masa de personas» que entraron y salieron irregularmente del territorio español.
Subraya el cuestionamiento del CNI
Por último, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras esboza los «efectos», que se proyectan en múltiples dimensiones. Se trata del impacto institucional reflejado en la «saturación» de las capacidades de prevención, contención, respuesta y asistenciales; el impacto en la sociedad civil, que va desde las «limitaciones en el ejercicio de derechos a la agitación de perfil sociopolítico, la desinformación, la confianza en las instituciones, el deterioro de la seguridad pública, el impacto en el sistema sanitario, etc»; la confluencia de ambos, que se extiende a un «efecto colateral de componente geopolítico con deterioro de la imagen-país y un cuestionamiento internacional inducido por la situación generada»; y una «evidente desestabilización política interna y desajustes en la integración de las respectivas acciones de respuesta de las distintas estructuras del Estado implicadas en ellas».
También, desliza un efecto añadido de carácter «sobrevenido», pero con «especial trascendencia», como es el cuestionamiento del CNI en la detección de lo ocurrido, avivado por las diferentes informaciones mostradas en público por los ministros del Interior y de Defensa. «La escalada de la cuestión se ha convertido en lo que podríamos calificar como una acción de contrainteligencia ofensiva de manual», zanja el documento, de 55 páginas.
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