La contaminación por PFOA se ha convertido en uno de los desafíos de seguridad del agua más apremiantes e intratables del mundo, y ahora se detecta el tóxico «químico permanente» en los suministros de agua potable, las aguas subterráneas y los ecosistemas alejados de su fuente.
Ahora, investigadores de la Universidad Agrícola de Shenyang han desvelado una nueva arma prometedora en la lucha contra la contaminación por PFOA, aprovechando un aliado inesperado del océano: las algas marinas.
Un material recientemente desarrollado, elaborado a partir de biocarbón derivado de algas y mejorado con nanotecnología, ha demostrado una capacidad superior para capturar y degradar uno de los químicos tóxicos más persistentes presentes en el agua en todo el mundo.
Los contaminantes persistentes se extienden por el mundo
El ácido perfluorooctanoico, también conocido como PFOA, pertenece a la familia más amplia de sustancias químicas permanentes PFAS.
Estos compuestos recibieron su apodo debido a su extrema estabilidad química causada por fuertes enlaces de carbono y flúor que resisten el calor, la luz solar y la mayoría de los métodos de procesamiento convencionales.
Como resultado, la contaminación por PFOA se extiende mucho más allá de los sitios industriales y aparece en el agua potable, las aguas subterráneas, los sedimentos e incluso en ecosistemas remotos.
Las implicaciones para la salud son graves. La exposición al PFOA se ha relacionado con el cáncer, la alteración del sistema inmunológico y problemas de desarrollo, lo que ha llevado a las autoridades reguladoras de todo el mundo a imponer límites cada vez más estrictos a las concentraciones permitidas en el agua potable.
Sin embargo, la eliminación eficaz y de bajo costo del PFOA sigue siendo un desafío técnico importante.
Convertir las algas en soluciones de alta tecnología
Una nueva investigación describe un enfoque innovador para combinar materiales sostenibles con fotocatalizadores avanzados.
Los científicos utilizaron Ulva, un alga marina de rápido crecimiento y ampliamente disponible, para producir una estructura porosa de biocarbón. Este biocarbón actúa como un andamio para las nanopartículas de óxido de hierro y óxido de zinc, formando una estructura microscópica similar a una jaula.
Esta estructura permite que el material funcione como un «nanoreactor». Degrada activamente los contaminantes en lugar de simplemente atraparlos, proporcionando una solución de doble acción a la contaminación por PFOA que combina adsorción y degradación química.

Cómo afecta la luz al proceso de purificación
Los fotocatalizadores son el núcleo del rendimiento del nuevo material. Cuando se exponen a la luz, las nanopartículas de óxido metálico generan especies de oxígeno altamente reactivas que pueden atacar moléculas orgánicas complejas como el PFOA.
En los sistemas tradicionales, estas especies reactivas sólo están presentes durante cortos períodos de tiempo y tienen que recorrer distancias muy cortas, lo que limita su eficacia.
La estructura confinada del biocarbón a base de algas cambia su dinámica. Al crear un espacio de reacción estrictamente controlado, el nanorreactor aumenta las posibilidades de que las especies reactivas choquen con las moléculas de PFOA antes de disiparse.
Esto mejora significativamente la eficiencia de la degradación y ayuda a superar una de las mayores barreras en el tratamiento del agua contaminada con PFAS.
Impresionantes resultados de las pruebas
En experimentos controlados, el catalizador optimizado eliminó más del 97 % de la contaminación por PFOA del agua en tan solo 4 horas. Igualmente importante es que el material ha demostrado ser duradero y capaz de mantener un alto rendimiento durante múltiples ciclos de reutilización.
Las propiedades magnéticas incorporadas añaden beneficios prácticos adicionales. Después del tratamiento, el catalizador se puede recuperar rápidamente del agua mediante un campo magnético externo, lo que reduce el desperdicio y simplifica la recuperación en aplicaciones prácticas.
Diseñado para condiciones de agua reales
Además de las altas tasas de eliminación, los nuevos materiales mostraron una gran adaptabilidad. Se mantuvo eficaz en un amplio rango de pH y en presencia de iones disueltos comunes que a menudo interfieren con los procesos de tratamiento del agua.
Esta resiliencia sugiere que puede funcionar bien no sólo en entornos de laboratorio sino también en complejos sistemas de agua naturales e industriales afectados por la contaminación por PFOA.
La estructura porosa del biocarbón juega aquí un papel importante. La gran superficie mantiene una dispersión uniforme de las nanopartículas, previene la aglomeración y reduce la distancia entre los contaminantes y las especies reactivas, promoviendo reacciones de degradación.
Un paso hacia la purificación sostenible del agua
Este estudio demuestra el creciente potencial de los materiales basados en biocarbón en ingeniería ambiental.
Este estudio presenta una estrategia más sostenible y rentable para combatir los contaminantes emergentes mediante la conversión de biomasa marina renovable en fotocatalizadores de alto rendimiento.
Aunque se requieren más pruebas y expansión, este estudio proporciona nuevos conocimientos sobre cómo el diseño inteligente de materiales puede abordar el desafío persistente de la contaminación por PFOA.
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