El gobierno del Reino Unido ha lanzado su primer plan integral sobre PFAS, estableciendo una estrategia nacional para proteger mejor la salud pública y el medio ambiente de los llamados «químicos permanentes».
Este plan representa un paso importante para abordar los riesgos a largo plazo que plantean las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), que son muy persistentes y pueden permanecer en el medio ambiente durante siglos.
Las PFAS representan uno de los desafíos ambientales más complejos que enfrentan los gobiernos en la actualidad. Estos productos químicos se han utilizado ampliamente durante décadas debido a sus propiedades resistentes al calor, duraderas y repelentes al agua, lo que los hace valiosos en la fabricación, productos de consumo y tecnologías bajas en carbono.
Aunque las PFAS han apoyado el crecimiento económico y la innovación, cada vez hay más evidencia científica que vincula el uso generalizado de PFAS con daños potenciales a los ecosistemas y la salud humana.
La Secretaria de Medio Ambiente del Reino Unido, Emma Hardy, dijo: «La naturaleza persistente de los productos químicos significa que plantean desafíos a largo plazo no sólo para nuestra salud sino también para los ecosistemas vitales del país».
«Es importante proteger tanto la salud pública como el medio ambiente para las generaciones futuras. A través de nuestro plan PFAS, actuaremos con decisión para reducir sus efectos nocivos y al mismo tiempo pasar a alternativas más seguras».
«Trabajaremos con los reguladores, la industria y las comunidades para tomar medidas concertadas que garanticen que las sustancias químicas sigan siendo un problema para siempre».
marco nacional armonizado
En el centro del plan PFAS se encuentra un nuevo marco coordinado diseñado para reunir a los departamentos gubernamentales, los reguladores y la industria.
Por primera vez, el Reino Unido adoptará un enfoque colaborativo para identificar las fuentes de PFAS, cómo se mueven en el medio ambiente y qué se puede hacer para reducir la exposición a largo plazo.
Los ministros dijeron que el plan tiene sus raíces en la ciencia y tiene como objetivo equilibrar la protección ambiental con la regulación correspondiente.
La estrategia se centra en construir una base de evidencia más sólida, mejorar la supervisión y apoyar a los reguladores con orientaciones más claras. Al hacerlo, el gobierno espera cerrar las brechas en la comprensión y garantizar que los datos concretos informen las decisiones políticas futuras.
Protección de los suministros de agua potable
La protección del agua potable es un pilar central del plan PFAS. El Reino Unido ahora cuenta con agua potable de la más alta calidad del mundo, y las autoridades dicen que no hay evidencia de que los niveles de PFAS en los suministros públicos de agua en Inglaterra y Gales excedan los niveles permitidos.
Sin embargo, el Gobierno ha confirmado que a finales de este año comenzará una consulta sobre la introducción de límites legales para PFAS en las regulaciones del agua del Reino Unido.
Dichos límites, si se adoptan, fortalecerían los poderes de aplicación y permitirían a los reguladores actuar rápidamente si las empresas de agua no cumplen con los estándares de seguridad. Los funcionarios dicen que este enfoque proactivo tiene como objetivo prevenir riesgos futuros, en lugar de reaccionar después de que se haya producido el daño.
Nueva monitorización de ríos, rías y costas
Por primera vez se evaluará la escala total de la contaminación por PFAS en los estuarios y aguas costeras de Inglaterra. El plan PFAS promete ampliar los programas de pruebas para analizar el agua, los sedimentos y la vida acuática, incluidos los invertebrados.
Este monitoreo mejorado tiene como objetivo ayudar a los reguladores a comprender mejor cómo las PFAS impactan los hábitats marinos sensibles e informar futuras acciones regulatorias.
Paralelamente, se intensificará el seguimiento de las PFAS en el suelo, así como un nuevo esfuerzo de muestreo apoyado por el Servicio Geológico Británico en múltiples ubicaciones del Reino Unido.
Revisar las necesidades diarias
El plan no sólo se ocupa de la contaminación industrial, sino también de los productos de consumo cotidiano. Se han identificado productos como envases de alimentos, productos de rutina y ropa repelente al agua como fuentes potenciales de emisiones de PFAS.
Se realizarán pruebas en artículos como cajas de pizza y bolsas de palomitas de maíz para microondas para rastrear su contenido de PFAS y ayudar a guiar las regulaciones futuras.
El gobierno ha indicado su intención de trabajar con las empresas para desarrollar alternativas más seguras y asequibles. Al fomentar la innovación en los métodos de producción, el Plan PFAS tiene como objetivo reducir las emisiones en origen preservando al mismo tiempo las opciones de los consumidores.
Colaboración y compromiso a largo plazo
La realización del plan PFAS dependerá en gran medida de la colaboración entre los gobiernos, los reguladores y la industria.
Si bien se desarrollan nuevas directrices para abordar la contaminación histórica con PFAS en tierras contaminadas, los operadores industriales recibirán expectativas más claras con respecto al manejo, monitoreo y eliminación de estos químicos. También continúa el trabajo sobre posibles limitaciones al uso de PFAS en espumas contra incendios.
Los ministros dicen que el plan representa un compromiso a largo plazo, más que una intervención única. A través de una combinación de transparencia, evidencia científica y asociaciones, el Gobierno pretende minimizar los riesgos que plantean las PFAS y proteger tanto a las personas como al medio ambiente para las generaciones venideras.
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