El 17 de enero de 2026, la Convención de Alta Mar entró oficialmente en vigor, marcando el comienzo de una nueva era para la protección y el uso sostenible de los océanos del mundo.
El Convenio, oficialmente llamado Convenio sobre la Diversidad Biológica fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), ha sido aclamado como uno de los logros más importantes en la política oceánica internacional de las últimas décadas.
El Tratado de Alta Mar cubre áreas más allá de la jurisdicción nacional y establece reglas comunes para casi la mitad de la superficie de la Tierra y aproximadamente el 95% de su volumen oceánico.
Estos vastos océanos, gobernados durante mucho tiempo por regulaciones fragmentadas, albergan los ecosistemas más grandes de la Tierra y desempeñan un papel fundamental en la estabilidad climática, la seguridad alimentaria y la biodiversidad global.
¿Qué cambiará con el Tratado de Alta Mar?
Por primera vez, la Convención de Alta Mar proporciona un marco jurídico integral para regular las actividades humanas en alta mar.
El acuerdo permite la creación de áreas marinas protegidas en alta mar, lo que permite a los gobiernos proteger áreas ecológicamente sensibles alejadas de la costa de un país.
También introduce reglas para acceder y compartir los beneficios de los recursos genéticos marinos, que son cada vez más buscados en los campos de la medicina, la cosmética y la biotecnología.
Las evaluaciones de impacto ambiental se han convertido en un requisito fundamental para las actividades planificadas en alta mar, ayudando a identificar y mitigar los daños antes de que ocurran.
Además, la Convención está comprometida con iniciativas de equidad y creación de capacidad y transferencias de tecnología oceánica que apoyen la plena participación de los países en desarrollo en la gobernanza de los océanos.
Hasta la fecha, el acuerdo ha sido ratificado por 81 Partes, incluida la Unión Europea y 16 de sus Estados miembros, y firmado por 145 países, lo que subraya un amplio apoyo internacional.
El liderazgo de la Unión Europea es fundamental
La UE ha desempeñado un papel decisivo en la configuración y promoción del Tratado de Alta Mar. Los diplomáticos europeos trabajaron incansablemente durante largas negociaciones, que terminaron en 2023 y fueron ampliamente vistas como un éxito poco común en la cooperación multilateral.
El acuerdo superó el importante umbral de 60 ratificaciones el 19 de septiembre de 2025, lo que provocó su entrada en vigor 120 días después.
La UE continúa defendiendo una implementación ambiciosa como copresidenta de la Coalición de Alta Ambición sobre BBNJ, un grupo de 46 países que abogan por una fuerte protección de los océanos.
Ya están en marcha los preparativos para la primera Conferencia de las Partes, que se espera que tenga lugar dentro de un año de que el tratado sea jurídicamente vinculante. Esta conferencia será importante para traducir los principios del Acuerdo en medidas prácticas.
Más allá de la diplomacia, la UE ha comprometido apoyo financiero y técnico para garantizar que el Tratado de Alta Mar tenga un impacto en el mundo real.
A través de su Programa Global de Océanos de 40 millones de euros, lanzado en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos en junio de 2025, la UE tiene como objetivo ayudar a los países a desarrollar la experiencia y la infraestructura necesarias para implementar el acuerdo.
El primer paquete de 10 millones de euros de asistencia técnica bajo demanda ya está operativo y está dirigido a las necesidades inmediatas de los países socios.
Por qué la conservación de los océanos es más importante que nunca
La importancia de la protección marina está en el centro del Tratado de Alta Mar.
Las áreas fuera de la jurisdicción nacional brindan servicios ecológicos irremplazables, desde la regulación del clima global hasta el mantenimiento de pesquerías de las que dependen millones de personas. También tienen un valor cultural, científico y económico que se extiende mucho más allá de las fronteras nacionales.
Sin embargo, estas aguas enfrentan amenazas cada vez mayores. La contaminación, la pesca insostenible, la perspectiva de la minería en aguas profundas y el cambio climático están ejerciendo una presión sin precedentes sobre los ecosistemas marinos.
Sin una gestión coordinada, los daños en un área pueden afectar a todo el sistema marino. Al promover la cooperación y la responsabilidad compartida, el Tratado de Alta Mar reconoce que la protección de los océanos es inseparable de la protección del bienestar humano y la prosperidad futura.
Un marco para un futuro oceánico más coherente
Otra fortaleza fundamental del Tratado de Alta Mar es su potencial para aportar coherencia a un panorama de gobernanza saturado. Muchas organizaciones internacionales supervisan el transporte marítimo, la pesca, los recursos de los fondos marinos y la protección del medio ambiente, pero la coordinación suele ser limitada.
El nuevo acuerdo tiene como objetivo fortalecer la colaboración entre estas partes y fomentar un enfoque más holístico para la gestión de actividades en alta mar.
Hay grandes expectativas de que el tratado entre en vigor. Aunque persisten desafíos para traducir los compromisos legales en acciones efectivas, el Tratado de Alta Mar es un paso histórico hacia la protección del ecosistema compartido más grande de la Tierra para las generaciones venideras.
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