El profesor Frédéric Coulon, director del Centro de Innovación en Biotecnología Ambiental (EBIC), explora cómo un enfoque holístico de la gestión del agua puede abordar las crecientes presiones sobre la calidad del agua y al mismo tiempo respaldar la resiliencia ambiental, social y económica.
Se tiende a pensar que el agua fluye en línea recta. Se extraen del medio ambiente, se utilizan y luego se liberan. Se cree que el ciclo se completa cuando el agua fluye hacia el desagüe o regresa al río.
En realidad, el agua nunca sale del sistema. Se mueve constantemente a través del suelo, los ecosistemas, la industria y nuestros hogares, y eventualmente regresa a nosotros. Comprender este circuito cerrado es cada vez más importante a medida que aumentan las presiones sobre la calidad del agua. Esto se debe a que los contaminantes introducidos en una etapa inevitablemente avanzan a lo largo del ciclo y reaparecen en otra parte. Esto refuerza la necesidad de un enfoque más coordinado para la gestión del agua en toda la sociedad y el medio ambiente.
El agua conecta muchas partes de los entornos naturales y construidos, y su condición a menudo refleja la salud más amplia del sistema circundante. Los cambios en la calidad del suelo, las prácticas agrícolas o las actividades industriales suelen detectarse primero en los ríos, las aguas subterráneas o las aguas costeras. Desde esta perspectiva, el agua sirve como indicador clave que vincula la producción de alimentos, la biodiversidad y la salud pública de maneras que no siempre son inmediatamente visibles.
Reconsiderar las aguas residuales
Adoptar una perspectiva más amplia también abre nuevas posibilidades para la restauración. En biotecnología ambiental, los investigadores utilizan cada vez más procesos biológicos para purificar el agua de manera más sostenible. Los microbios realizan gran parte de este trabajo en el tratamiento de aguas residuales, descomponiendo la contaminación y eliminando nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, reduciendo la dependencia de tratamientos químicos que consumen mucha energía. Estos sistemas vivos actúan como infraestructura esencial y ayudan a mantener el equilibrio tanto en el entorno natural como en el construido.
Al desarrollar estos procesos, puede renovar completamente sus aguas residuales. En lugar de tratarlo como residuo, puede tratarse como un recurso cuyo valor puede recuperarse. Los nutrientes pueden regresar a la tierra, el agua tratada puede sustentar usos industriales y ambientales, y los biosólidos producidos durante el tratamiento pueden reaplicarse de manera segura al suelo para obtener ganancias. Por lo tanto, el agua, los residuos y la tierra forman un único ciclo integrado, lo que destaca la importancia de gestionar el sistema de forma integral y no en etapas individuales.
Afrontar los desafíos a través de la interconexión
También es esencial un enfoque más coordinado de la gestión del agua para abordar la raíz del problema. Limitar los esfuerzos a tratamientos localizados o al final del proceso reduce la capacidad de prevenir problemas antes de que ocurran. Separar la gestión del agua de la agricultura y la salud de los ecosistemas también pasa por alto las estrechas interrelaciones entre estos sistemas. Una comprensión holística permite una intervención temprana, reduciendo el daño al medio ambiente y reduciendo la necesidad de tratamientos más intensivos en el futuro.

La necesidad de este cambio se ve exacerbada aún más por la creciente presión sobre los sistemas hídricos. La gestión de la calidad del agua se está volviendo más compleja debido al aumento de los costos de tratamiento, los contaminantes emergentes y las crecientes expectativas ambientales. Al mismo tiempo, optimizar el movimiento del agua dentro del sistema ofrece una oportunidad para fortalecer la resiliencia, reducir los costos a largo plazo y proteger la salud pública si las innovaciones se implementan de manera efectiva.
Cerrando la brecha entre la academia y la industria
El progreso dependerá de una colaboración más estrecha entre el mundo académico y la industria. Aunque algunas asociaciones están bien establecidas, persisten brechas entre las pruebas de laboratorio y la implementación en el mundo real. Pasar la tecnología de una prueba de concepto a una escala piloto y de demostración requiere infraestructura, habilidades especializadas y capacidades de capacitación que no siempre están disponibles. Apoyar este paso intermedio crítico es esencial para que la investigación se traduzca en un cambio real. Este tema se explorará con más detalle en la próxima conferencia anual del Centro de Innovación en Biotecnología Industrial (IBioIC).
El sector del agua ha logrado grandes avances en sostenibilidad y eficiencia, pero las decisiones que se tomen hoy determinarán si el agua continúa siendo tratada como residuo o si su valor total se logra dentro de una bioeconomía circular. Ver el agua como elemento central para la resiliencia ambiental, social y económica, en lugar de simplemente como un recurso para ser utilizado y vertido, permite acciones que fortalecen estos sistemas y al mismo tiempo promueven ciclos del agua más sólidos y sostenibles.
El profesor Frederic Coulon asistirá a la conferencia insignia del Centro de Innovación en Biotecnología Industrial (IBioIC) en asociación con la Asociación de Industrias Biodegradables y Biodegradables (BBIA) en el Centro de Tecnología e Innovación de Glasgow los días 10 y 11 de marzo.
Este artículo también se publicará en el número 25 de la revista trimestral.
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