La Unión Europea ha comenzado a implementar una revisión importante de cómo se monitorean y gestionan las PFAS en el agua potable, lo que marca un paso importante en la protección de la salud pública y los recursos hídricos en toda la UE.
Los cambios surgen de la Directiva sobre agua potable revisada, que introduce estándares en toda la UE para rastrear y reducir los contaminantes químicos nocivos.
Al comentar sobre esta norma histórica, Jessica Roswall, Secretaria de Estado de Medio Ambiente, Resiliencia del Agua y Economía Circular Competitiva, dijo: “La contaminación por PFAS es una preocupación creciente para el agua potable en toda Europa.
«Con las restricciones armonizadas y el monitoreo obligatorio vigentes, los estados miembros tienen las reglas y herramientas para detectar y responder rápidamente a las PFAS para proteger la salud pública».
¿Por qué son tan preocupantes las PFAS?
Las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) son un gran grupo de sustancias químicas artificiales que a menudo se denominan “sustancias químicas permanentes” porque no se descomponen fácilmente en el medio ambiente ni en el cuerpo humano.
Se utilizan ampliamente en productos como utensilios de cocina antiadherentes, ropa impermeable, espuma contra incendios y envases de alimentos.
Los estudios científicos han relacionado la exposición prolongada a las PFAS en el agua potable con una variedad de problemas de salud, incluido el daño hepático, la supresión del sistema inmunológico, los efectos en el desarrollo infantil y un mayor riesgo de ciertos cánceres.
Su naturaleza persistente significa que incluso concentraciones bajas pueden acumularse con el tiempo, lo que hace que el seguimiento y la prevención proactivos sean importantes.
Monitoreo armonizado entre los estados miembros
Según las regulaciones actualizadas, los estados miembros de la UE ahora deben monitorear las PFAS en el agua potable utilizando métodos armonizados.
Esto garantiza que los datos se recopilen de manera consistente en toda Europa y se midan con respecto a los límites recientemente establecidos por la UE. Los países también deben informar los hallazgos a la Comisión Europea, como excedencias, incidentes de contaminación y exenciones aprobadas.
Esta es la primera vez que se exige a nivel de la UE un seguimiento sistemático de las PFAS en el agua potable. En comparación con la Directiva anterior, el nuevo marco de presentación de informes es más ágil y reduce la carga administrativa, al tiempo que aumenta la supervisión y la transparencia.
De la ley a la práctica: ¿Qué cambiará la Directiva?
La Directiva sobre agua potable revisada adoptada en 2020 requirió que los estados miembros tradujeran sus disposiciones a la legislación nacional antes de enero de 2023.
Su objetivo general es alinear la política del agua con el Plan de Acción de Contaminación Cero y la Estrategia de Resiliencia del Agua de la UE y garantizar un acceso más seguro al agua potable para todos los europeos.
Si el monitoreo muestra que los niveles de PFAS exceden los límites legales, las autoridades están obligadas a actuar rápidamente. Las medidas pueden incluir el cierre de pozos contaminados, la mejora de los sistemas de tratamiento de agua para eliminar las PFAS y la restricción del uso de los suministros de agua afectados. Es importante destacar que se debe notificar al público cada vez que se violen las restricciones por motivos de salud.
Orientación técnica para apoyar el cumplimiento
Para apoyar una implementación consistente, la Comisión Europea publicó directrices técnicas en 2024 que describen métodos analíticos aprobados para medir tanto el “PFAS total” como el “PFAS total” en el agua potable.
Esta guía se ha desarrollado en estrecha colaboración con los Estados miembros y se basa en evaluaciones socioeconómicas y de viabilidad técnica para ayudar a las autoridades a aplicar los métodos de vigilancia más eficaces.
Fortalecer el derecho al agua potable
Al abordar las PFAS en el agua potable, la UE está promoviendo directamente el objetivo central de la Estrategia de Resiliencia del Agua: garantizar el derecho a agua potable segura y limpia.
Las nuevas normas también demuestran un compromiso más amplio para abordar nuevos contaminantes antes de que representen un riesgo irreversible para el suministro de agua y la salud pública de Europa.
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