Investigadores del King’s College de Londres han realizado uno de los estudios más completos sobre la resistencia antimicrobiana global hasta la fecha, utilizando inteligencia artificial y modelos predictivos para predecir cómo evolucionará la resistencia a los antibióticos en los próximos 25 años.
El estudio identificó aproximadamente 210 rasgos de resistencia que se espera que se generalicen para 2050, destacando amenazas futuras que podrían tener un impacto importante en la salud pública en todo el mundo.
El estudio, publicado en Cell Genomics, analizó miles de genomas bacterianos junto con datos ambientales, de salud y socioeconómicos de 127 países.
Al combinar el aprendizaje automático y la predicción a largo plazo, los científicos pudieron determinar qué rasgos de resistencia a los antibióticos tienen más probabilidades de propagarse en las próximas décadas y qué rasgos probablemente se vuelvan menos prevalentes.
Los hallazgos proporcionan una hoja de ruta para los gobiernos, los sistemas de salud y los investigadores que buscan abordar el creciente desafío de la resistencia global a los antimicrobianos.
Este análisis redujo la lista de amenazas emergentes a 32 rasgos de resistencia de alto riesgo que se espera representen el mayor riesgo debido a su capacidad de transmisión entre bacterias, animales y humanos.
La resistencia mundial a los antimicrobianos sigue siendo un creciente problema de salud pública
La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es ampliamente reconocida como uno de los problemas de salud más graves que enfrenta el mundo.
Los expertos estiman que las infecciones resistentes a los medicamentos podrían provocar 39 millones de muertes en las próximas décadas si no se implementan intervenciones efectivas.
A diferencia de un solo brote de enfermedad, la RAM involucra una red compleja de patógenos, genes de resistencia, comportamiento humano, prácticas médicas e influencias ambientales.
Esta complejidad dificulta que los investigadores y los responsables de la formulación de políticas predigan qué mecanismos de resistencia serán más problemáticos en el futuro.
Para abordar este desafío, un equipo del King’s College de Londres ha desarrollado un marco analítico de múltiples capas que puede evaluar tanto los patrones actuales de resistencia como los factores más amplios que impulsan su propagación.
Analizar más de 45.000 genomas de patógenos prioritarios
Este estudio se centró en 16 especies bacterianas identificadas como patógenos prioritarios importantes por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Entre ellas se incluyen bacterias como Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii y Escherichia coli, todas ellas asociadas con infecciones graves, y las opciones de tratamiento son cada vez más limitadas.
Los investigadores examinaron más de 45.000 genomas bacterianos para identificar rasgos genéticos directamente relacionados con la resistencia a los antibióticos. Utilizando técnicas avanzadas de aprendizaje automático, separamos los marcadores de resistencia significativos de las mutaciones genéticas que no contribuyen a la resistencia a los antimicrobianos.
Luego, el equipo evaluó más de 1.000 indicadores ambientales, médicos y socioeconómicos. Se incorporaron factores como los niveles de pobreza, el acceso a la atención médica, las tendencias climáticas, el saneamiento y la densidad de población para comprender cómo los cambios en las condiciones globales pueden afectar los patrones futuros de resistencia.
La desigualdad y las condiciones de vida se identifican como factores clave
Uno de los hallazgos más importantes de este estudio es la fuerte asociación entre el estatus socioeconómico y la futura propagación de la resistencia a los antimicrobianos.
Las variables relacionadas con la pobreza, el hacinamiento, el saneamiento inadecuado y el acceso limitado a la atención médica surgieron como algunos de los predictores más fuertes de una mayor resistencia.
Este estudio sugiere que abordar estos síntomas subyacentes puede ser tan importante como reducir el uso inadecuado de antibióticos.
Este análisis también encontró que muchos de los mecanismos de resistencia más riesgosos son muy móviles. Esto significa que las bacterias pueden moverse entre diferentes especies bacterianas y propagarse por poblaciones humanas, animales y ambientales, acelerando la aparición de enfermedades infecciosas difíciles de tratar.
Los hallazgos podrían dar forma a la vigilancia y las políticas futuras
De los 210 rasgos de resistencia que se prevé aumentarán para 2050, los investigadores identificaron 32 rasgos de particular preocupación debido a su prevalencia entre patógenos prioritarios y su rápida transmisibilidad.
Los investigadores creen que sus hallazgos pueden ayudar a mejorar los programas de vigilancia y orientar la inversión en la amenaza de las bacterias resistentes que es más probable que afecten la salud mundial en el futuro.
A medida que la resistencia global a los antimicrobianos continúa evolucionando, este estudio destaca la necesidad de estrategias de salud pública más amplias que aborden las desigualdades sociales, la higiene, la nutrición y el acceso a la atención médica junto con una administración responsable de los antibióticos.
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