La evidencia emergente indica que la exposición a PFAS durante la infancia puede afectar el desarrollo óseo en la adolescencia, lo que genera preocupación sobre los efectos a largo plazo de estas sustancias químicas ambientales persistentes en la salud.
Un nuevo estudio publicado en el Journal of the Endocrine Society informa una asociación entre la exposición temprana a sustancias perfluoralquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) y la disminución de la densidad ósea en adolescentes.
Los investigadores descubrieron que el momento de la exposición puede desempeñar un papel importante, ya que ciertas etapas del desarrollo parecen ser más sensibles que otras.
Esta investigación fue financiada por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental.
Seguimiento de la exposición a PFAS durante la infancia
Los PFAS son una gran clase de compuestos sintéticos ampliamente utilizados en procesos industriales y productos de consumo, como envases de alimentos, utensilios de cocina antiadherentes y materiales resistentes al agua.
A menudo denominados químicos eternos, son difíciles de descomponer y pueden acumularse tanto en el medio ambiente como en los tejidos humanos.

Para examinar los posibles efectos sobre la salud, los investigadores analizaron datos de 218 participantes inscritos en un estudio longitudinal de cohortes de nacimiento.
Se recolectaron muestras de sangre en múltiples momentos: nacimiento, 3, 8 y 12 años de edad.
La densidad mineral ósea se evaluó a los 12 años de edad, centrándose en marcadores relacionados con la fuerza esquelética durante la adolescencia.
Hallazgos clave sobre la densidad ósea
Este análisis confirmó una asociación constante entre los niveles elevados de ácido perfluorooctanoico (PFOA), un PFAS común, y la disminución de la densidad ósea en el antebrazo. Esta relación sugiere que la exposición a las PFAS puede interferir con la mineralización ósea durante las etapas críticas de crecimiento.
Para otros compuestos de PFAS, los resultados fueron menos uniformes. La asociación con la densidad mineral ósea varió según el tiempo de exposición, lo que indica que la susceptibilidad puede variar según la etapa de desarrollo.
Es de destacar que en este estudio se observaron correlaciones más fuertes en las participantes femeninas en comparación con los participantes masculinos, lo que apunta a un posible efecto específico de género.
Impacto en la salud ósea de por vida
Se reconoce ampliamente que la adolescencia es un período crítico para desarrollar la masa ósea máxima, que es un determinante importante del riesgo de fracturas y osteoporosis en el futuro. La alteración en esta etapa puede tener efectos duraderos en la salud esquelética.
Este hallazgo contribuye a un creciente conjunto de investigaciones que vinculan la exposición a PFAS con resultados metabólicos y de desarrollo. Aunque los mecanismos todavía se están estudiando, investigaciones anteriores sugieren que las PFAS pueden interferir con las vías hormonales implicadas en el crecimiento y la formación ósea.
Consideración por el medio ambiente y la salud pública
Los residuos de PFAS en el agua potable y los productos de consumo siguen planteando un desafío para los reguladores y funcionarios de salud pública. Este estudio se suma a la base de evidencia que respalda los esfuerzos para limitar la exposición, particularmente durante el embarazo y la infancia.
Aunque este estudio no establece una relación causal, destaca la necesidad de realizar más estudios longitudinales para determinar cómo la exposición a las PFAS afecta los sistemas biológicos a lo largo del tiempo.
También destaca la importancia de identificar los períodos vulnerables durante el desarrollo en los que las intervenciones probablemente sean más efectivas.
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