Los incendios forestales en California se han vuelto significativamente más destructivos en los últimos 40 años, y una nueva investigación muestra que muchos paisajes forestales ahora están gravemente quemados.
Los científicos de UCLA descubrieron que, si bien el área total afectada por incendios forestales se ha multiplicado por 10 desde 1985, la tierra quemada en los incendios más mortíferos se ha multiplicado por 30.
El estudio, publicado en PNAS, examinó los patrones de incendios forestales desde 1985 hasta 2024 y reveló un cambio fundamental de incendios de intensidad baja y moderada que pueden beneficiar a los ecosistemas a incendios severos que destruyen grandes áreas de bosque y dejan limitadas las oportunidades de recuperación natural.
Los investigadores creen que esta tendencia se debe a una combinación de sequedad inducida por el clima y una vegetación forestal más densa.
Los hallazgos sugieren que los bosques de California se están acercando a un punto de inflexión, y la pérdida de árboles a gran escala aumenta la posibilidad de que algunos paisajes pasen permanentemente de bosques a pastizales o matorrales.
Los investigadores sostienen que adaptar las prácticas de gestión forestal podría reducir el riesgo de incendios forestales graves en el futuro.
Los incendios forestales graves superan ahora en número a las quemaduras beneficiosas
Históricamente, muchos bosques de California experimentaron incendios relativamente frecuentes de baja intensidad que eliminaron la maleza y dejaron los árboles maduros en gran medida intactos. Estos ciclos naturales ayudaron a mantener un ecosistema saludable y reducir la acumulación de plantas inflamables.
Pero el análisis de la UCLA encontró que este equilibrio ha cambiado dramáticamente. Los incendios de alta gravedad, que matan una gran cantidad de árboles y alteran fundamentalmente los ecosistemas forestales, superaron a los incendios de baja gravedad en 2012 y han seguido siendo el tipo de incendio más común cada año desde entonces.
Esta tendencia refleja la historia reciente de incendios forestales en el estado. El estudio encontró que ocho de los 10 incendios más grandes registrados en California ocurrieron en los últimos 10 años, y 2020 y 2021 se ubican como los dos años más grandes registrados en cuanto a quema de bosques en todo el oeste de Estados Unidos.
El cambio climático y la densa vegetación impulsan la gravedad de los incendios
Los investigadores han identificado dos factores clave detrás de la mayor gravedad de los incendios forestales.
La primera es que el ambiente es cada vez más seco. El aumento de las temperaturas ha creado una atmósfera más cálida que puede contener más agua, aumentando lo que los científicos llaman un déficit de presión de vapor.
A medida que la atmósfera elimina más humedad de la vegetación y del suelo, los bosques se vuelven muy susceptibles a condiciones extremas de quema.
El estudio encontró una fuerte relación entre estas condiciones cada vez más secas y la propagación de incendios graves en los últimos 40 años.
El segundo factor es la densidad del combustible. Los bosques con vegetación densa, maleza densa y material vegetal muerto acumulado experimentaron el crecimiento más rápido con una intensa actividad de incendios.
Los investigadores sugieren que décadas de agresivos esfuerzos de extinción de incendios han contribuido inadvertidamente a la acumulación de combustible inflamable.
Prevenir pequeños incendios puede reducir el riesgo a corto plazo, pero también permite que se acumule más vegetación en los bosques, creando potencialmente condiciones para incendios forestales más grandes y destructivos si ocurren.
Riesgos a largo plazo para los bosques de California
Los impactos ecológicos van mucho más allá de la destrucción directa causada por los propios incendios.
Las quemaduras graves a menudo destruyen grandes porciones de árboles maduros y dañan el suelo, lo que dificulta mucho la regeneración natural del bosque. Sin una fuente cercana de semillas, los bosques pueden tardar décadas en recuperarse, si es que se recuperan.
Más bien, muchas áreas afectadas podrían pasar gradualmente a pastizales y matorrales, lo que podría cambiar fundamentalmente el paisaje de California. Estos cambios también afectarán el comportamiento futuro de los incendios forestales, alterando la relación entre la vegetación, la sequía, el calor extremo y el viento.
Estos cambios pueden crear ciclos de retroalimentación a largo plazo que remodelen el comportamiento de los incendios en todo el estado durante décadas.
Los impactos económicos y ambientales continúan creciendo
La pérdida de bosques también amenaza una variedad de intereses ambientales y económicos.
Los bosques sanos desempeñan un papel importante en la mejora de la calidad del aire, la regulación del clima local, la gestión de los flujos de agua para reducir el riesgo de inundaciones y el apoyo a industrias como la producción de madera y el turismo.
Por el contrario, los incendios de alta gravedad liberan sustancialmente más humo y contaminantes a la atmósfera, al tiempo que aumentan la probabilidad de erosión del suelo, inundaciones y daños a largo plazo a las cuencas hidrográficas.
Los investigadores advierten que estos efectos en cadena podrían ejercer más presión sobre los ya escasos recursos hídricos de California, especialmente a medida que las sequías a largo plazo se vuelven más comunes.
La gestión forestal puede reducir los riesgos futuros
El estudio concluye que, si bien el cambio climático sigue siendo el principal factor del empeoramiento de las condiciones de los incendios forestales, una mejor gestión forestal aún puede marcar una diferencia significativa.
Reducir las cargas de combustible mediante la eliminación manual de la vegetación y ampliar el uso de quemas prescritas puede ayudar a restaurar regímenes de incendio más naturales y limitar la propagación de incendios graves.
Los investigadores sostienen que combinar estas estrategias de gestión con esfuerzos más amplios para abordar el cambio climático es esencial si California espera proteger sus bosques y reducir el creciente impacto de futuros incendios forestales.
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