El compromiso de Europa con un modelo económico más sostenible está entrando en una fase decisiva.
Dos nuevas evaluaciones publicadas por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) sostienen que lograr una economía circular europea que funcione depende no solo de la ambición, sino también de qué tan bien funcionen las políticas para las personas, desde los empresarios hasta los trabajadores y los consumidores.
La directora general de la AEMA, Leena Ila-Mononen, explicó:
“Esta transición circular impulsará aún más nuestra prosperidad y las empresas circulares emergentes deben tener igualdad de condiciones, mientras que los trabajadores deben beneficiarse de un trabajo decente, el desarrollo de habilidades y oportunidades.
«La economía circular es tanto una política económica como de equidad social, y una herramienta para proteger el medio ambiente y el clima».
Un sistema que funciona para las personas.
El informe destaca cuestiones centrales. Eso significa que la circularidad no puede escalar a menos que sea práctica, accesible y equitativa.
Las empresas que incorporan principios circulares, como reducir los residuos, ampliar los ciclos de vida de los productos y repensar los modelos de propiedad, a menudo tienen dificultades para crecer más allá de sus nichos de mercado.
Esto crea una desconexión entre los objetivos políticos y la realidad sobre el terreno. Aunque la Unión Europea ha establecido un marco sólido que incluye una futura legislación sobre economía circular, aún persisten lagunas en la implementación.
Los empresarios enfrentan fricciones regulatorias, opciones de financiamiento limitadas e incentivos de mercado insuficientes. Al mismo tiempo, el aspecto laboral es cada vez más importante. La transición no sólo debe proporcionar empleos, sino empleos de calidad que sean estables, justamente remunerados y accesibles a todos los niveles de habilidades.
La expansión de los modelos de negocio circulares sigue siendo un cuello de botella
Un hallazgo clave es que la expansión del negocio circular sigue siendo la excepción y no la norma. La AEMA ha identificado tres formas diferentes en las que debería producirse esta ampliación.
Ampliar: ampliar el alcance de sus clientes e ingresar a nuevos mercados Ampliar: reestructurar los sistemas más amplios en los que opera su empresa Ampliar: influir en las normas culturales y el comportamiento del consumidor
Los tres son esenciales para que la economía circular de Europa deje de ser una historia de éxito aislada.
Actualmente, muchos modelos circulares se centran en la gestión de residuos y el procesamiento de productos usados. Aunque importante, este enfoque limitado limita el impacto.
El informe pide un mayor apoyo a los modelos que extienden la vida útil de los productos y promueven la reutilización a través de sistemas de alquiler, arrendamiento y uso compartido, enfoques que tienen mayores beneficios ambientales a largo plazo.
Las barreras políticas y de mercado siguen obstaculizando el crecimiento
Para que las empresas circulares crezcan, la AEMA ha identificado varias cuestiones estructurales que deben abordarse.
Las regulaciones deben evolucionar para crear igualdad de condiciones y garantizar que los modelos circulares no estén en desventaja en comparación con los modelos lineales tradicionales.
El acceso a la financiación también es una limitación importante. Los inversores y las compañías de seguros a menudo perciben que las empresas circulares son riesgosas y restringen el flujo de capital. El crecimiento se puede lograr fomentando la innovación que reduzca los costos operativos y aprovechando herramientas financieras específicas.
También hay un aspecto social. Las iniciativas de base y los proyectos liderados por la comunidad pueden desempeñar un papel importante en el cambio del comportamiento de los consumidores, pero requieren apoyo político y visibilidad.
Aumento del empleo y puntos a destacar
Esta transición ya está remodelando los mercados laborales de Europa. Entre 2014 y 2023, el empleo en la economía circular en los 27 países de la UE creció un 10%, alcanzando alrededor de 4,4 millones de puestos.
Cuando miramos hacia el futuro, las posibilidades se vuelven aún mayores. Según el Pacto de Industrias Limpias, se podrían crear hasta 500.000 puestos de trabajo adicionales para 2030 sólo en el sector de remanufactura de Europa.
Sin embargo, la calidad de estos empleos varía. Algunos puestos son mal remunerados o precarios, pero las oportunidades de mayor cualificación tienden a beneficiar a quienes ya están bien posicionados. Sin intervención, este riesgo ampliará las desigualdades existentes.
Una transición justa importa
El segundo informe de la AEMA se centra específicamente en la equidad en la economía circular europea.
La conclusión es clara. Las políticas son más efectivas cuando integran la inclusión, la equidad y la participación desde el principio.
Es fundamental mejorar la calidad del trabajo, ampliar el acceso a la formación y garantizar una amplia participación en el sector circular. Estas medidas no sólo apoyan a los trabajadores, sino que también fortalecen la confianza pública, un elemento clave para el éxito de las políticas a largo plazo.
El camino a seguir para una economía circular en Europa
Las conclusiones de la AEMA llegan en un momento crucial en el que la UE prepara una legislación sobre economía circular.
Este mensaje no es aspiracional, sino práctico. Europa ya cuenta con muchas de las herramientas necesarias, pero deben adaptarse a las condiciones del mundo real.
Si los formuladores de políticas pueden eliminar barreras, apoyar la innovación y priorizar la equidad, la economía circular de Europa tiene el potencial de generar beneficios ambientales y resiliencia económica.
Pero sin esa alineación, existe el riesgo de que el progreso se estanque, las ambiciones sigan sin cumplirse y las oportunidades sigan sin aprovecharse.
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